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domingo, 13 de marzo de 2016

4 países en los que gobernar es más difícil que en España

Y aún así sobreviven. Tras una semana en la que nadie ha movido un dedo, no públicamente al menos, por desbloquear la investidura que no consigue superar los 131 diputados a favor, estamos donde empezamos: sin gobierno. Con Mariano Rajoy aún viviendo en la Moncloa y con la amenaza de la repetición de las elecciones cada vez más cerca.

Pero, ¿somos el país raro en el que no somos capaces de ponernos de acuerdo? ¿Es esto normal en los países de nuestro entorno? ¿Qué otros problemas tienen fuera de nuestras fronteras para gobernar?

Estados Unidos
Que haya dos partidos parece la situación ideal para facilitar las cosas: o gobierna uno, o gobierna otro. Sin embargo, este es uno de los países más difíciles de gobernar y suele vivir al borde de la parálisis total debido a la férrea separación entre el Gobierno y el Congreso. En este sistema presidencialista, el poder ejecutivo y el legislativo son completamente independientes y responden a comicios distintos, con lo que puede ocurrir que uno esté controlado por los republicanos y el otro por los demócratas.

Obama afronta esta situación actualmente. El Gobierno es demócrata y el Congreso es republicano. La consecuencia es que el ejecutivo no puede sacar adelante todas las leyes que quiere y tiene que buscar acuerdos constantemente con el partido rival. Teniendo en cuenta que los dos partidos están en una lucha constante, esta tarea es muy difícil, especialmente cuando se deciden los presupuestos del país. Si estos no son aprobados, el Gobierno se cierra porque, simplemente, sin presupuestos no hay dinero para pagar su actividad.


Dinamarca
En España cada vez que un partido no consigue la mayoría absoluta aparece el fantasma del adelanto electoral; porque todos asumimos que dos partidos son muy diferentes y, por tanto, no podrán ponerse de acuerdo. Pero en tierras danesas ningún partido ha obtenido una mayoría absoluta en el Parlamento desde 1909. Esta situación suele resolverse con gobiernos de coalición entre los partidos que se alinean en la derecha o en la izquierda, pero también existen partidos y candidatos independientes que complican la situación.

Actualmente, el primer ministro es Lars Lokke Rasmussen, que quedó tercero en las elecciones y obtuvo el 26,7% de los votos. El bloque de la derecha está compuesto por cinco partidos que, si bien no fueron capaces de formar un gobierno de coalición, sí pactaron un acuerdo de investidura. Las negociaciones duraron diez días. Aquí llevamos 84.

Italia
Desde que la caída de Mussolini, 27 hombres han asumido la presidencia de Italia, muchos de ellos en más de una ocasión y ninguno ha completado los cinco años de legislatura. Tan solo Berlusconi estuvo cerca de conseguirlo al acumular cuatro años de Gobierno entre 2008 y 2011, pero fue echado del puesto y el tecnócrata independiente Mario Monti asumió el control.

Los pactos de gobierno en este país han contado con hasta cinco partidos, ya estuvieran unidos por su programa similar o por un líder carismático. El actual primer ministro, Matteo Renzi, reformó la ley electoral en 2013 para acabar con esta inestabilidad en la Cámara de Diputados, pero aún está pendiente la reforma del Senado —cuyos miembros aún se eligen directamente—.


Bélgica
Sin contar Texas y la zona norte de Italia, los países que he nombrado hasta ahora no tienen que afrontar el que parece el gran escollo de las negociaciones en España: el independentismo. Pero Bélgica sí debe hacerlo. El país de la capital europea está dividido entre Flandes, un territorio pequeño, rico y poblado, y Valonia, la zona sur del país más extensa, pero menos poblada y más pobre.


En 2011, el país estuvo 589 días sin gobierno, casi 20 meses, obteniendo el récord mundial. Los independentistas flamencos ganaron las elecciones, pero no alcanzaron la mayoría absoluta y ningún otro partido quiso pactar con ellos. El país resistió, a pesar de que se llegaron a proponer excentricidades como una huelga de sexo o dejarse crecer la barba hasta que se formase Gobierno. Con la especulación de la partición del país siempre presente, se acabó llegando a una coalición entre seis partidos.

martes, 23 de febrero de 2016

¿Quién quiere formar Gobierno?

Escuchamos constantemente por parte de los políticos que están buscando formar Gobierno. Pedro Sánchez quiere presidirlo. Podemos quiere hacerse con la mitad de los ministerios. Ciudadanos quiere sacarlo adelante. El PP... el PP se limita a ver qué ocurre y esperar agazapado su oportunidad.

Pero, ¿quién ha dicho que lo importante sea formar Gobierno? ¿De verdad alguien se cree que un pacto PSOE-Ciudadanos-Podemos aguantaría más de unos meses? ¿Alguien piensa que los barones del PSOE permitirán que se haga un referéndum de independencia de Cataluña? ¿De verdad alguien cree que Bruselas perderá la batalla contra el gobierno de izquierdas por el déficit? Esto lo saben los encargados de las negociaciones que ahora mismo están en el Congreso de los Diputados, no tengan ninguna duda.

Aquí lo que se está buscando no es buscar un gobierno para los próximos cuatro años sino una legislatura corta en la que se realicen los grandes cambios estructurales que necesita nuestro país. 

La reforma de la Constitución va a llegar, eso nadie lo duda. Pero ¿quién se llevará el mérito? ¿Pedro Sánchez por ser el Presidente? ¿Albert Rivera por iniciar las negociaciones? ¿Y Pablo Iglesias? ¿Ganará oponiéndose a la alianza, ya inminente, entre PSOE y Ciudadanos o perderá por no unirse en lo que ya se conoce como la Segunda Transición?

Los cinco puntos que ha planteado hoy Albert Rivera para reformar la Constitución pueden ser aceptados por todos los partidos. De hecho, el PSOE llevaba algunos de ellos en su programa electoral. Parece que Rivera ha tomado la delantera en esta carrera por erigirse como el Adolfo Suárez del Siglo XXI. Sin embargo, el escenario aún está totalmente abierto y pueden ocurrir muchas cosas más en las próximas semanas.

El partido que más se está alejando de tener un papel fundamental en esta época es el PP, que posterga hasta más adelante su regeneración en vez de afrontarla con valentía para estar a la altura de los desafíos que vienen. ¿No se dan cuenta de que se van a perder la última oportunidad que les queda para ser un partido con opciones de gobernar? ¿No ven que participando en esta Transición pueden recuperar la confianza perdida?

domingo, 20 de diciembre de 2015

La diferencia entre ganar y vencer

@sanchezcastejon

Las cosas, como son. El PSOE ha soportado la presión de los dos partidos emergentes que le atacaban por la derecha y por la izquierda y ha logrado superar en unos 300.000 votos a Podemos. Se temía qué podía pasar si Podemos era segunda fuerza en votos pero tercera en escaños. ¿Quién sería el presidente? Esa duda ya no tendrá que ser resuelta porque los socialistas han luchado contra las encuestas y se han mantenido en la segunda posición.

Pero eso no significa que Pedro Sánchez vaya a ser el próximo Presidente del Gobierno, al menos no en el corto plazo. Es la primera vez en nuestra historia que nos levantamos sin saber quién va a vivir en La Moncloa. 

Porque la caída del bipartidismo –que apenas ha alcanzado el 50% de los votos– tiene una parte muy buena: la pluralidad va a llegar a la política de nuestro país, los pactos serán necesarios y se abren posibilidades como que el Parlamento controle de una manera eficiente al Ejecutivo y que, incluso, le plantee una moción de censura en caso de que sea necesario.

Pero no nos engañemos, también hay desventajas. ¿Quién será capaz de formar Gobierno? Y mientras duren la negociaciones, ¿quién controla el país? ¿Cuánto tiempo podemos estar con un Gobierno en funciones?

Sánchez es, en teoría, el que está mejor posicionado para capitanear España durante la próxima legislatura. La suma PSOE y Podemos alcanza los 159 escaños con los que, aún necesitando a uno o dos partidos más, podrían gobernar mediante la geometría variable. Como lo hizo Zapatero. Pactando cada ley para que pase el corte del Congreso de los Diputados. 

Sin embargo, Podemos no está formado solo por el partido morado. Compromís, Barcelona En Comú y las mareas gallegas han aportado una gran parte de los diputados que han encumbrado a la izquierda a la tercera posición. ¿Querrán ellos al líder socialista como Presidente? Es más, ¿querrán los socialistas gobernar a cambio de ser apoyados por los 'populistas'?

Al otro lado del tablero electoral, un pacto PP-Ciudadanos alcanzaría los 163 escaños. Son más que los del bloque contrario pero, ¿con quién puede pactar el PP? Durante estos últimos cuatro años se ha estado ganando enemigos por todas partes. Ha aprobado leyes sin consensuarlas con la oposición y ha despreciado al parlamentarismo. Tan solo los nacionalistas moderados como el PNV o incluso Coalición Canaria podrían apuntarse, pero Ciudadanos es el ariete principal contra los nacionalismos.


Es responsabilidad del líder socialista erigirse como el político capaz de aunar a varios partidos si quiere ser el próximo Presidente del Gobierno en un sistema fragmentado y con unos votantes mucho más observadores y críticos que anteriormente. Pedro Sánchez ha logrado ganar, pero aún no ha vencido.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Los tres escenarios más probables para el 21D

Último sondeo de 'El Periodic d'Andorra'

Hoy termina la campaña. Hoy terminan dos semanas en las que hemos visto debates a cuatro, puñetazos, descalificaciones, a un tal Ruiz... El tiempo para intentar convencer a los que todavía están indecisos –alrededor de un 20% según las últimas encuestas– termina hoy a las doce de la noche. 

Mañana tendremos la jornada de reflexión y el domingo España votará un Parlamento totalmente diferente al que hemos visto hasta ahora. ¿Y el lunes? ¿Qué pasará el 21D? Según las encuestas, una de estas tres opciones que presentamos se cumplirá y, oh sorpresa, ninguna aclara quién será el sucesor de Mariano Rajoy en La Moncloa.

El Mundo


1. PP y C's suman mayoría
Este era el escenario que pronosticaban las encuestas hace un par de semanas. El PP gana las elecciones pero aún necesita muchos diputados para alcanzar la victoria. Y Ciudadanos tiene esos escaños. ¿Cuáles serán sus exigencias?

Albert Rivera ha sido bastante ambiguo con este tema. Si bien siempre ha afirmado que no apoyará ni a Rajoy ni a Sánchez, también ha asegurado que permitirá la gobernabilidad del país, igual que ha ocurrido en las Comunidades Autónomas. 

Si la diferencia entre estos dos partidos es estrecha, se exigirá que caiga Mariano Rajoy. Los naranjas no sobrevivirían a darle el poder al hombre que aparece en los papeles de Bárcenas, al líder del partido que pagó su sede de Madrid con dinero negro. Soraya Sáenz de Santamaría y Alberto Núñez Feijó son los dos candidatos mejor posicionados, aunque este último no es diputado en el Congreso.

El Periódico


2. C's, PSOE y Podemos suman mayoría
Este escenario se abre en varios casos. El más evidente, si no se cumple nuestro primer caso. Pero otro partido podría llegar a la Moncloa si Albert Rivera ocupa la segunda posición. El catalán es el hombre de consenso que podría aunar las fuerzas de estos tres partidos con tal de que Rajoy no vuelva a ser presidente.

Pero hay varios problemas que se oponen a que esta hipótesis se haga realidad. En primer lugar, la manía que tienen todos los partidos de asegurar que no pactarán con nadie más. En segundo lugar, la heterogeneidad. Es difícil que los liberales y la izquierda se pongan de acuerdo, a pesar de que parece haber una buena relación entre Rivera e Iglesias. Además, Podemos va en coalición con partidos nacionalistas muy potentes en Cataluña, Galicia y en la Comunidad Valenciana y la relación entre Ciudadanos y los nacionalismos es muy mala.

No importaría mucho quien quedase segundo, ya que cualquier pacto tripartito se sostendría sobre "que Rajoy no repita como presidente". Y eso es algo que todos comparten.

ABC


3. Ni C's con PP ni un tripartito consiguen formar gobierno
Es difícil, pero no imposible. Bien porque ningún bloque tenga los escaños suficientes o bien porque no sean capaces de ponerse de acuerdo, esta es una posibilidad que no debemos descartar. Los pactos serán muy difíciles, ya que nadie quiere pactar con los independentistas catalanes o con Bildu. El resto de partidos nacionalistas tienen muy poca representación como para ser decisivos, igual que Izquierda Unida.

En este caso, el partido ganador tendría que recurrir a la geometría variable que hizo Presidente a Zapatero, es decir, a pactar con el resto de partidos cada ley que se quisiese aprobar en el Parlamento. La última opción sería repetir las elecciones.



La época de los pactos ha llegado y ya no habrá mayorías absolutas que puedan imponer su pensamiento por Real Decreto. En cualquiera de estos casos harán falta pactos, harán falta consensos que llevarán a unas leyes con mayor aceptación y mejores para todos. Es la oportunidad histórica de este país para alcanzar un pacto por la educación o para reformar la Constitución. Es el comienzo de una buena época para la política.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Todos contra Sánchez

  • El PSOE, en peligro de extinción
periodistadigital.com

Guerra. Esa es la palabra que mejor describe la campaña electoral en estos momentos. Guerra contra el que, aparentemente, es el rival más débil: el PSOE de Pedro Sánchez. Sus malas actuaciones en los dos últimos debates (el de El País y el de Atresmedia) han abierto la puerta al resto de partidos para intentar eliminar a los socialistas de una vez por todas.

Por un lado tenemos a Podemos. El partido morado casi ha acabado con Izquierda Unida, que incluso ha tenido que cambiar su nombre para esquivar los resultados penosos que obtuvo en las elecciones autonómicas, en las municipales y en las catalanas. 

Ahora su objetivo es el PSOE. Los podemitas atacan sin piedad por el flanco izquierdo, el que en estos momentos está más débil por la posición moderada de Sánchez. Sus patinazos centroderechistas, como insinuar que no derogaría toda la reforma laboral, y su incapacidad para distanciarse del Partido Popular han propiciado una huida hacia el partido de Pablo Iglesias.

Por el flanco derecho tenemos a Ciudadanos, el partido que es, según las últimas encuestas, el más cercano al centro ideológico, al lugar donde se ganan las elecciones en España. Su líder, Albert Rivera, es el mejor valorado y sus pactos con el PSOE en Andalucía le dan una imagen de socialdemócrata europeo que compite directamente con la de Pedro Sánchez.

Por último, el PP sabe que no obtendrá muchos votos de las filas exsocialistas, pero la tentación de debilitar a su rival más fuerte es muy grande. Divide y vencerás. Porque mientras la oposición a Mariano Rajoy se esté peleando, el Presidente del Gobierno se hace más fuerte. Esta es la única explicación posible a que, según la Cadena SER, los populares diesen como ganador del último debate a Pablo Iglesias –siempre en privado, por supuesto–.


Sánchez está notando la presión, lo demostró desgañitándose en este mitin mientras exponía, otra vez, los logros de los anteriores gobiernos socialistas. ¿Cómo no se da cuenta de que ese es precisamente el problema? Los votantes no miran al pasado, miran al futuro. Buscan candidatos carismáticos que les expongan propuestas que mejorarán sus vidas, no historiadores que les recuerden épocas mejores. El voto se consigue con ilusión, no con melancolía.

¿Cuál es la solución para el Partido Socialista? ¿Cómo puede darle la vuelta a esta situación? La realidad es que lo tiene muy difícil a nueve días de las elecciones. Si otros partidos con mejor imagen y sin errores en su pasado ocupan la izquierda y el centro, ¿qué espacio le queda al PSOE? 


Puede que la causa se sitúe en las primarias del partido. Aquellas que ganó Pedro Sánchez por, entre otras razones, ser el único candidato que se negaba a la celebración de un referéndum soberanista en Cataluña. Si un candidato de izquierdas hubiese tomado el control del partido, sus militantes de centro se habrían escapado, pero habrían conseguido mantener a aquellos verdaderos izquierdistas que votaron con ilusión a Felipe González en el pasado. Podemos sería un partido minoritario o incluso ni existiría. Pero no podemos cambiar la historia. Las elecciones están a punto de celebrarse y el PSOE tendrá que pagar por sus errores.

martes, 8 de diciembre de 2015

Round 2 con Soraya presente

Fuente: El País
Con Mariano Rajoy viendo el encuentro con su familia –a pesar de que aseguró que no podía asistir por problemas de agenda–, la número dos, que se ha tragado tantos marrones durante estos cuatro años, Soraya Sáenz de Santamaría, se enfrentó anoche al resto de presidenciables en un debate que fue líder absoluto de audiencia. ¿Estuvieron a la altura de lo que debería ser un debate electoral?



Pedro Sánchez
El candidato socialista mejoró con respecto al debate que organizó El País. Entre otras cosas, porque había mucho en lo que mejorar. Sánchez consiguió alejarse de la imagen de guapobot que no suelta el atril y se mostró activo, consiguiendo atacar a los partidos emergentes. Con los ataques al PP no tuvo tanto éxito, puesto que su trillado discurso de "el PSOE lo ha hecho muy bien y los corruptos del PP lo han hecho muy mal" no consigue convencer a nadie.

Por otro lado, y aunque consigue atacar a su verdadero enemigo que es Rivera, el uso de Venezuela y Grecia contra Pablo Iglesias es la peor estrategia que podía elegir. No funcionó porque son dos países que vemos lejanos y porque llevamos meses escuchando el mismo discurso y no va a funcionar a dos semanas de las elecciones.

Sánchez es el líder del segundo partido más importante de España, de ese partido que ha tenido cuatro años para situarse frente al PP. Y aún así no consigue mostrarse como el verdadero líder de la oposición que podría ser.

Nota: 7



Albert Rivera
La actitud propositiva del líder de Ciudadanos y su amplia experiencia debatiendo le sigue beneficiando. Además, su uso de gráficos sencillos de entender y sus constantes apelaciones a la "estabilidad" le muestran como un hombre eficiente y situado en el centro del espectro político, ese espacio en el que se ganará el día 20 de diciembre. El papel de nuevo Adolfo Suárez que Rivera quiere jugar le queda un poco grande, pero aspira a llegar hablando sobre la "Nueva Transición" y recogiendo el consenso que genera el rechazo a la violencia machista en los cuatro partidos.

Pero los nervios son perjudiciales, verdad ¿Albert? El candidato naranja se mostró nervioso, trabándose en alguna ocasión. Podemos imaginar que si las encuestas te colocan por delante del Partido Socialista e, incluso, empatado con el PP, la responsabilidad debe de subirte la tensión. Sin embargo, eso no debe transmitirse en un debate.

A Rivera se le nota cómodo con Soraya y eso le perjudica mucho. Deberá esforzarse en la campaña por alejarse de los populares si aspira a que los que apoyaron a Rajoy en 2011 voten naranja en 2015.

Nota: 8



Pablo Iglesias
Iglesias sigue fuerte. Se ha creído su slogan de "llega la remontada" –¿se cumplirá?– y se ve viviendo en La Moncloa. Esa actitud es necesaria en un candidato a Presidente del Gobierno, pero el candidato podemita consigue atenuarla para que no aparezca su lado dictatorial que tanto deben de temer sus asesores. Además, vuelve a hablar de "la gente" y de "las plazas", como en los orígenes de Podemos y a criticar fuertemente las puertas giratorias y la corrupción.

Pero en este debate faltó la ironía y los zascas –como los llama Ana Pastor– que suelen dar a Pablo Iglesias ese plus con el que se lleva la victoria. Pablo fue eficiente y lo hizo bien, pero no fue Pablo. Por intentar no tener fallos, evitó tener aciertos.

Nota: 7,5



Soraya Sáenz de Santamaría
Como en el debate de El País, el perdedor de este encuentro fue Mariano Rajoy. ¿Cómo va a quitarse las salpicaduras de corrupción que manchan su traje si no está en la batalla? ¿Cómo va a mostrarse como candidato sin enfrentarse a los otros candidatos? No acudir a este debate ha sido una estrategia cobarde. Cobarde pero efectiva, por desgracia. 

Soraya no desentonó en el encuentro como habría hecho Rajoy. Supo no interrumpir y mostrarse firme contra la corrupción y los recortes que ha llevado a cabo su Gobierno. Su momento estelar fue en la lucha contra la violencia machista, una faceta enterrada en el Partido Popular.

Pero la Vicepresidenta del Gobierno cometió un error capital que ya parecía superado y que, por el bien de su partido, más vale que no se les cuele en la campaña electoral: la herencia recibida. La cantinela de la herencia recibida que hemos tenido que aguantar durante cuatro años no ha servido para justificar los actos de esta legislatura y mucho menos servirá para ganar unas elecciones que miran al futuro y no al pasado.


Nota: 7,5


jueves, 12 de noviembre de 2015

5 razones por las que no deberías dar por muerto a Mariano Rajoy

"Rajoy será el primer presidente que no gane dos elecciones", dicen. "Aunque el PP gane,  Mariano no podrá volver a ser presidente por los pactos", dicen. Cuidado. Mariano es más inteligente de lo que parece en las fotos que aparecen en Google Imágenes si se busca el nombre del Presidente del Gobierno. 

Que nadie se confíe porque, aunque ya no queda mucho para las elecciones del 20D, nada está decidido y nadie sabe quién será el próximo presidente (o presidenta). Aquí tienes cinco razones por las que no se debería descartar a Rajoy en las quinielas. 

Su historia
Mariano Rajoy ha sobrevivido a multitud de hecatombes electorales, y no electorales, que parecían terminar con su figura. Antes de ser Presidente, perdió dos elecciones generales y, en la primera de ellas, partía de una mayoría absoluta.

Pero durante esta legislatura, la cosa tampoco ha ido a mejor. Mariano no ha caído ni por no poder bajar el paro, ni por estar a punto de pedir un rescate, ni por recortar la educación, la sanidad o la dependencia ni, lo que es lo más sorprendente, por la corrupción. Ni siquiera el famoso "Luís, se fuerte" ha conseguido tumbar al líder del PP. ¿Por qué no iba a sobrevivir una vez más?



"Cara de cartón"
Así se resume la estrategia de Mariano, según publicó la revista PAPEL el día 3 de noviembre. Da igual lo fuerte que sean los golpes. Rajoy pone cara de cartón y lo soporta estoicamente. Es uno de los políticos que mejor soporta la presión y, gracias a ello, ha conseguido sortear problemas que habrían acabado con muchos otros. 

¿Un barco cargado de petróleo se hunde frente a las costas gallegas? Cara de cartón. ¿La prima de riesgo supera los 600 puntos básicos? Cara de cartón. ¿Tu ministra no se entera de que había un Jaguar aparcado en su garaje? Cara de cartón. Con la cara de cartón se llega lejos.



La importancia de ser el primero
¿A nadie le sorprende que, pese a todos estos problemas, el PP siga siendo el partido más votado en las elecciones y el primero en las encuestas? ¿Qué Gobierno europeo ha sobrevivido a la crisis para seguir capitaneando en el país? Solo ejemplos contados como David Cameron o Angela Merkel, coalición con el centro izquierda mediante, lo han logrado. Y es que cuando la gente lo pasa mal, busca un cambio. Esto ocurrió con el PSOE en 2011. ¿Por qué no ocurre con el PP ahora? ¿Ha llegado la recuperación o la resignación? Cualquiera de las dos le viene bien al partido del gobierno.




Su cambio de estrategia en Cataluña
Desde las elecciones del 27S los separatistas están apostando más fuerte, han cambiado de estrategia. Y Rajoy ha hecho lo mismo. ¿No tienes la sensación de que Rajoy sale mucho por la televisión últimamente? En un par de semanas se ha reunido con los líderes del resto de partidos y ha dado varias ruedas de prensa admitiendo preguntas, algo inédito en estos últimos cuatro años

A pesar de que es la vicepresidenta la que se encarga de coordinar a todos los ministerios en su lucha contra el independentismo, Rajoy está sabiendo mostrarse como el general de la batalla. Un perfil bélico que se echaba de menos en los sectores más conservadores y reaccionarios del partido.




Los votantes del PP son seres extraños
Voto oculto, bolsa de votantes… Como se le quiera llamar. El votante del PP es, en el escenario en el que nos encontramos actualmente, algo impredecible. La mitad de los sociólogos creen que el partido de gobierno tiene un número de votantes fijo que nunca le abandonará por su carácter conservador. La otra mitad creen que el votante es libre y, especialmente ahora, poco fiel. 

Según la primera mitad, buena parte de los votantes que ahora se decantan por Ciudadanos volverán a última hora a su partido porque más vale malo conocido que bueno por conocer. Según el resto, la sangría de votos del partido azul al naranja no se detendrá si nadie hace nada por evitarlo.


Las imágenes han sido cogidas de: justoserna.com eldiario.es vozpopuli.com elpais.com

jueves, 22 de octubre de 2015

5 razones por las que las próximas elecciones serán diferentes

  • La legislatura termina y comienza la precampaña


Esta es la décima vez que se disuelve el Congreso de los Diputados. Es el primer paso hacia las siguientes elecciones generales. Sin embargo, ¿no tenemos la sensación de que nos encontramos ante una situación completamente diferente? ¿No percibimos que la política ha cambiado en estos últimos cuatro años?


Lo que empezó como una crisis económica derivó en una crisis institucional y en otra política. Aún no hemos sido capaces de resolver ninguna de ellas. Porque aún tenemos un paro desbordado –26.807 personas perdieron su empleo enseptiembre–, unos  escandalosos casos de corrupción que golpean al bipartidismo y una confianza agotada en el sistema –según Reuters, el 72% de los españoles quiere cambiar laConstitución–. Es en este escenario en el que se celebrarán unas elecciones diferentes. Diferentes por estas razones:

1. Ya no habrá mayorías absolutas

Eso terminó. La política del rodillo por la que un Gobierno puede hacer lo que le venga en gana porque su partido tiene mayoría absoluta en las cámaras ha muerto. En un sistema de cuatro partidos, nadie vence y nadie es derrotado. Solo podrá gobernar el menos odiado, es decir, el que sea capaz de llegar a acuerdos con el resto.


2. Habrá que hacer pactos

Y no estamos acostumbrados a ello. Lo más parecido a verdaderos pactos postelectorales al estilo de Dinamarca, donde las coaliciones son de hasta cinco partidos, fueron los pactos del Majestic que hicieron a Aznar presidente en 1996. Pero la situación en 2015 es diferente. Nadie quiere pactar con nadie y solo Ciudadanos parece capaz de coaligarse con más de un partido. En un Parlamento fragmentado, la gobernabilidad será algo muy difícil de alcanzar.


3. Podrá ganar otro partido que no sea ni el PP ni el PSOE

Y es que ahora mismo a las encuestas no les gusta el morado o el naranja, pero no debemos olvidar que, hasta el mes de Mayo, Metroscopia preveía que Podemos sería el partido más votado en unas elecciones generales. Por otra parte, Ciudadanos se beneficia de su resultado en las elecciones catalanas y parte con ventaja para estos últimos meses de 2015.

Fuente: El País

4. Esta será la campaña electoral más dura en años

Con estas expectativas, un escaño más o un escaño menos va a ser vital para todos los partidos. Por primera vez, que la número dos de la lista por Zamora o el número tres por Palencia salga electo o no determinará quién será el próximo presidente del Gobierno. Veremos zarpazos y dentelladas, misteriosas filtraciones y vídeos electorales por doquier. Y no solo durante la campaña electoral. Esta carrera ya ha comenzado.


5. ¿Cómo se comportará la ley electoral?

Nuestro sistema para elegir a sus señorías se diseñó en un momento muy concreto: la Transición. Para los protagonistas de este momento histórico, el país necesitaba estabilidad. Eso se lograría con, por un lado, dos partidos políticos fuertes que se alternasen el poder y, por el otro, otorgando poder a los nacionalismos. Esta es la razón por la que partidos nacionalistas como CIU o el PNV obtienen muchos más escaños que UPyD o IU con muchos menos votos. Sin embargo, en un escenario en el que los votos de la mayoría de los españoles se distribuyan entre cuatro partidos, ¿cómo se comportará nuestra ley electoral? ¿Se obtendrán más escaños con menos votos? Es una incógnita,  este escenario es inédito en nuestra democracia. Estamos en el camino hacia una nueva democracia.