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domingo, 2 de octubre de 2016

Rajoy tiene el poder

Todos hemos visto lo que ha ocurrido en el PSOE en esta última semana. Siete días atrás, hablábamos de si Pedro Sánchez intentaría formar Gobierno con Podemos y Ciudadanos o, incluso, con Podemos y el apoyo de los independentistas. Ahora Sánchez ha dejado la secretaría general, el partido está descabezado y solo se vislumbra un vencedor claro: Mariano Rajoy.

Porque solo él tiene la oportunidad de presentarse a una sesión de investidura, pero también tiene la oportunidad de no hacerlo y llevarnos a unas terceras elecciones que el PSOE no puede afrontar. ¿Quién sería el candidato? ¿Quién redactaría el programa? ¿Quién decidiría con qué partidos se pacta y cuáles no? ¿Qué campaña harían las federaciones sanchistas y las susanistas? Unas elecciones destrozarían al PSOE en estos momentos, pulverizaría su suelo electoral y elevaría a Unidos Podemos como primera fuerza de la izquierda.
atresmedia

Los nuevos dirigentes socialistas conocen esta situación pero lo realmente grave para ellos es que los viejos dirigentes populares, también. Rajoy conoce el enorme poder de negociación que tiene en estos momentos, sabe que de él depende que el PSOE sobreviva al año 2016 o no.

Es su momento para exigir todo lo que lleva pidiendo desde las elecciones del 20 de diciembre del año pasado: gobernar con tranquilidad. No depender de grandes pactos con varios partidos para sacar adelante sus políticas, tan solo de los votos del PSOE. Descartada la gran coalición —¿quién elegiría qué socialistas son ministros junto con los populares?—, Rajoy pedirá, como adelanta hoy El Mundo, apoyo en la investidura y en los presupuestos.

Paradójicamente, esta situación también perjudicará enormemente al PSOE. ¿Quién va a votar a un partido secuestrado por el PP? Los críticos quieren responder a esa pregunta con el liderazgo de Susana Díaz y con el paso de los meses para que se calme la situación. Pero no cuentan con la que ahora es la piedra angular del partido: los militantes.

Dejando a un lado la conveniencia moral de que un partido celebre primarias o no, el PSOE decidió celebrarlas. Y ese no es un proceso que se pueda revertir. Díaz evita un congreso federal con primarias como la peste, porque sabe que después de este golpe que han dado, la militancia no la va a apoyar. Su única oportunidad es que, por la situación excepcional que vivimos, el partido le de el liderazgo sin el voto de los militantes. Otra opción es que se celebre un congreso en el que solo ella sea la candidata. 

Después, se supone que, de alguna manera que yo aún no he alcanzado a ver, Susana hará cambiar de opinión a los militantes cabreados y a los votantes desencantados y revertirá el proceso a la baja que el PSOE inició con Rubalcaba. Un sueño.


Mientras tanto, el PP, Podemos y Ciudadanos se frotan las manos, el PSOE sabe que tiene que jugar con enorme maestría las cartas que le quedan. El problema es que aún no han visto que ya han quemado la baraja, el tapete, la mesa y el edificio entero.

sábado, 3 de septiembre de 2016

Tiempo de sacrificios


Pero a todos parece olvidárseles que en los momentos excepcionales siempre ocurre algo: cae gente. Los poderosos se renuevan y, para que llegue savia fresca, hay que excretar la vieja. En otras palabras, es tiempo de sacrificios.
wikimedia

Y esos sacrificios no son solo una necesidad histórica o generacional, sino que son la solución al enorme problema que tenemos entre manos, es la única forma de salir de este bloqueo. ¿Alguien piensa realmente que con el relativamente pequeño sacrificio de la abstención del PSOE se resolvería la situación? 

Se resolvería la investidura, pero dos días después volveríamos a estar en el mismo atasco. ¿También se tendría que abstener el PSOE para aprobar los Presupuestos? ¿Y qué apoyos lograría Rajoy para sacar adelante cualquier ley?

No, este momento histórico requiere de sacrificios mucho más grandes. Sacrificios que tienen dos nombres propios: Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. Albert Rivera ya se está arriesgando bastante pactando tanto con la izquierda como con la derecha, sabiendo que va a perder muchos votos por ambos extremos por culpa de esos pactos. 

Pablo Iglesias, por otro lado, lo ha tenido más fácil porque aún nadie ha contado con él. El PP no lo ha hecho por razones obvias y el PSOE, por la cerrazón de algunos de sus dirigentes como Susana Díaz, Guillermo Fernández Vara o Felipe González.

Pero Rajoy y Sánchez no tienen esa suerte, ellos están en el ojo del huracán y van a tener que pagar por ello. Empecemos por Mariano Rajoy. Tras su fallida investidura, todos hemos visto que él es la causa principal del bloqueo en el que estamos. Todo sería mucho más sencillo si el candidato o candidata a la Presidencia del Gobierno fuera un independiente, incluso si fuera alguien del sector moderado del PP como Cristina Cifuentes o Borja Sémper

Pero esta no es la situación en la que estamos. Rajoy tiene bien atado su partido y no piensa renunciar a ese poder ahora que está tan cerca de volver a ocupar la Moncloa.

Sin embargo, su tiempo ha pasado. Es un líder elegido y que elige a dedo cuando todos los partidos hacen primarias abiertas a la militancia. Promueve las negociaciones secretas en la época en la que hay cámaras por todas partes. Acude a los programas deportivos de la COPE y no a los políticos. 

Y, sobre todo, está desconectado de la realidad. Muy desconectado. Solo así se entiende que su Gobierno haya propuesto a José Manuel Soria para presidir el Banco Mundial. Sí, su tiempo ha pasado. Debe dimitir.

La situación de Pedro Sánchez es más inestable, pero también tiene más posibilidades de acabar en éxito. Si su alianza con Podemos y Ciudadanos fracasa —es lo más probable— el Comité Federal del Partido Socialista le obligará a abstenerse en la investidura de Rajoy y él tendrá que dimitir. 

Pero el PSOE realiza primarias y que dimita no implica que tenga que terminar con su vida política. Podría presentarse para liderar el partido frente a Susana Díaz y sería el candidato que se sacrificó antes de pactar con el PP. Toda una ventaja en una lucha contra los barones que prefirieron ir con el PP antes que con Podemos.


Rajoy y Sánchez deben dimitir, pero solo el segundo tendrá otra oportunidad. Y, aún así, esos gestos serán solo el principio de un largo camino hasta superar esta crisis institucional. Conversación no nos va a faltar, eso es seguro.

martes, 21 de junio de 2016

Ha llegado el momento de que el PSOE se haga mayor

Crecer es aprender a despedirse, como Risto Mejide. El PSOE es el partido más antiguo de la democracia pero, para ser sinceros, todos los partidos han mutado desde el 15M, desde que despertamos del sueño de la burbuja inmobiliaria y aprendimos a mirar a la cara a la corrupción, al despilfarro, a los desahucios… desde que aprendimos que ser un ciudadano libre también implica ser un ciudadano con obligaciones. 

El nuevo PSOE —que no por nuevo tiene que estar formado por personas jóvenes— ha incorporado elementos de esa democracia que buscamos a su ideario, como las primarias o las consultas a la militancia. Elementos importantes, pero estéticos todavía, puesto que ya hemos visto que, cuando las primarias arrojan un resultado que no gusta al aparato, se pueden anular y a volver a empezar. Y si no que le preguntan a Tomás Gómez o a Antonio Miguel Carmona.

Este maquillaje aporta una pátina de modernidad al PSOE, es cierto, pero el partido aún viste pantalones cortos porque no ha resuelto un problema fundamental: aún no ha decidido qué quiere ser. Hay dos posibilidades, por un lado, admitir que la izquierda se ha fragmentado, que ya no volverán a ser primeros o segundos para siempre y convivir con Podemos para que no gane la derecha, aún perdiendo poder e ideario.

La otra opción es luchar, aunque el partido se hunda por el camino y a pesar de que la derecha pueda gobernar por ello; pero luchar para acabar con Podemos y sus partidos afines y recuperar el territorio de la izquierda. Porque esa es la única manera de que la socialdemocracia acabe gobernando en solitario en el futuro.

Decidir es una de las facetas más difíciles de la edad adulta. A ninguno nos gusta tomar decisiones, porque sabemos que todas acarrean ventajas e inconvenientes y porque nunca sabemos cuáles son las consecuencias. Decidir nos asusta, nos aterra. Siempre es mucho más fácil no decidir, como hace Mariano Rajoy, o dejar que te manden, como se hace en las dictaduras. Pero un adulto no puede ser súbdito, un adulto debe ser libre. Y el PSOE tiene el potencial para ser adulto.

Entre los dirigentes del PSOE que quieren convivir con Podemos —lo cual no significa que no se le ataque, ojo, sino que se admita su validez como partido y se le mire de igual a igual— se encuentran Pedro Sánchez, Ximo Puig o José Luís Rodríguez Zapatero. Sánchez quiso pactar con Pablo Iglesias para su investidura, Puig ha recibido el apoyo de Podem y Compromís para ser Presidente de la Comunidad Valenciana y Zapatero aconseja a Iglesias y se reúne con él.

El bando contrario, el que quiere liquidar a Podemos, está liderado por Susana Díaz y entre sus filas se encuentran socialistas como Alfonso Guerra o José Bono. Todos ellos se han mostrado especialmente beligerantes, tanto en campaña como anteriormente, contra el partido de Pablo Iglesias.


Esta batalla se resolverá con una renovación del comandante en jefe. Pero no solo por cambiar la cabeza se habrán acabado los problemas. Harán falta, además, dos condiciones: que el nuevo secretario general —o secretaria— sea miembro de una de las dos facciones y que los perdedores se sometan a los vencedores para caminar juntos. Esta vez, con pantalones largos.

viernes, 26 de febrero de 2016

Tensión y dudas a 12 horas de la votación del PSOE

Ciudadanos propuso cinco puntos que casi cualquier partido podía aceptar como condición para pactar con el PSOE y como reclamo para la abstención de Podemos: la supresión de los aforados, la reducción a la mitad de las firmas necesarias para presentar Iniciativas Legislativas Populares, la despolitización de la justicia, la limitación de mandatos del Presidente del Gobierno y, por último, la eliminación de las Diputaciones Provinciales.

Es este último punto el que puede dar problemas en la consulta a la militancia socialista que está teniendo lugar ahora mismo por Internet y que comenzará mañana de forma presencial. Por supuesto, los diputados socialistas provinciales están en contra del acuerdo —esto era previsible—, pero no son los únicos. La federación andaluza, capitaneada por la aspirante al poder Susana Díaz, también está en contra de la eliminación de estas entidades.
Europa Press

No se preocupen, porque el portavoz del PSOE en el Congreso, Antonio Hernando, ya ha hablado en RNE para defender las diputaciones que proponen eliminar. Hernando ha hablado sobre lo fundamentales que son, sobre la importancia de su labor… En otras palabras, ha hablado para tranquilizar a los sectores críticos del partido que podrían boicotear la votación.

Pero esta no es la única contradicción entre los dos partidos que, en teoría, han firmado el mismo acuerdo. La reforma laboral es otro punto caliente. El PSOE ha defendido en las últimas horas que, aunque la palabra derogación no aparece en el pacto, lo están haciendo “de facto”. Sin embargo, hoy mismo Albert Rivera ha negado que la polémica ley se vaya a eliminar. “En el documento no se habla de derogación de la reforma laboral. Quien lo dice es que no se lo ha leído”.

Los militantes del PSOE ya deben de tener un lío bastante grande en sus cabezas sobre qué aparece y qué no en el acuerdo, pero la dirección socialista tampoco les pone fácil la tarea. La pregunta a la que están respondiendo en estos momentos reza:

“El PSOE ha alcanzado y propuesto acuerdos con distintas fuerzas políticas para apoyar la investidura de Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno. ¿Respaldas estos acuerdos para conformar un gobierno progresista y reformista?

¿Quiénes son esas “fuerzas políticas”? ¿Si Ciudadanos no era más que las Nuevas Generaciones del PP —así los calificó Pedro Sánchez— cómo se va a constituir un gobierno progresista y reformista con ellos?


En el fondo, da lo mismo. Si Podemos y PP mantienen su palabra y votan “No”, la investidura no saldrá adelante y será necesario llegar a acuerdos con más partidos. ¿Se hará otra consulta o con esta primera ya nos vale? Y si Podemos sigue en sus trece y el PP acaba absteniéndose para facilitar un Gobierno, ¿los militantes no tendrán nada que decir? ¿Se les consultará también si quieren llegar al Gobierno gracias al PP? Y si es el Partido Popular el que mantiene su negativa, ¿por qué no se pregunta si prefieren un pacto de izquierdas o repetir elecciones?

domingo, 7 de febrero de 2016

Y la Presidencia del Gobierno es para...

Bueno, solo hay dos nominados, ya lo sabemos. Pero ayer solo uno de ellos estuvo presente en la gala de los Premios Goya —la cual fue vista en algún momento por más de 10 millones de espectadores—, Pedro Sánchez. Mariano Rajoy, el Presidente en funciones que se queja de que no quieren hablar con él para formar gobierno, se quedó en casa. El resto de líderes sí acudieron: Albert Rivera, Alberto Garzón y un Pablo Iglesias que sorprendió llevando un esmoquin.

La periodista Lucía Méndez le pregunta hoy en El Mundo a Alberto Núñez Feijóo, presidente de Galicia y candidato a suceder a Rajoy en el liderazgo del PP, si cree que su partido es antipático. Al fin y al cabo, alguna explicación tiene que haber a que el partido más votado sea incapaz de formar gobierno. Feijóo no lo niega y acaba diciendo que “Sánchez es el peor líder que ha tenido el PSOE”. Haciendo amigos, vaya.
EFE

Con los anuncios que utilizó el PP en la campaña del 20D (como el de los hipsters o el de los moteros) y las apariciones de Rajoy en En tu casa o en la mía, la Sexta Noche o Qué tiempo tan feliz parecía que algo estaba cambiando en la comunicación del partido. Sin llegar aún a los niveles de éxito de los partidos emergentes, parecía que estaban haciendo las cosas bien, que podían conectar con sus votantes enfadados y con los jóvenes de derechas que dudasen entre ellos y Ciudadanos. 

Pero han pasado las elecciones y volvemos a lo de siempre. A criticar a todos los partidos, a hablar de la herencia recibida y a no acudir a los eventos importantes a los que el resto de formaciones políticas sí dan importancia. 

Íñigo Méndez de Vigo con Antonio Resines | EFE
Afortunadamente, el PP mandó a alguien a la gala de los premios del cine español y no repitió el ridículo que hizo José Ignacio Wert en 2014 al no acudir a la ceremonia. El actual ministro de cultura, Íñigo Méndez de Vigo, asistió y aguantó los dardos de Dani Rovira. Sin embargo, no aceptó preguntas y se limitó a sonreír y posar ante las cámaras. Como si nos interesase qué lleva puesto y no qué tiene que decir.

Cuando un partido quiere gobernar, no solo tiene que ser generoso y conciliador en las negociaciones, también tiene que parecerlo en público. Y anoche Sánchez, Iglesias, Rivera y Garzón charlaron, se hicieron fotos y envainaron sus armas para disfrutar de la cultura y apoyar el cine español. Puede que el gesto de acudir a esta gala no cambie nada en las negociaciones que se están desarrollando entre estos partidos, o puede que la conversación y las copas de después ayuden a desencallar aspectos que estaban bloqueados. 


Lo que no ayuda ni a la investidura ni a obtener votos entre la ciudadanía es que los ministros se muestren encerrados en una burbuja de la que solo salen para hacerse fotos, como si los premios Goya fuesen el coñazo que te obliga a salir del palacete una vez al año.

sábado, 30 de enero de 2016

Sánchez contra el reloj

Hoy el PSOE ha reunido a su Comité Ejecutivo Federal (CEF), el máximo órgano que le marca las líneas rojas al Secretario General, Pedro Sánchez. Lo lógico sería que este organismo le otorgase a su jefe todos los instrumentos necesarios para alcanzar acuerdos y echar a Rajoy del Palacio de la Moncloa, ya que ese era el objetivo principal de los socialistas para el 20D. ¿Es eso lo que realmente han hecho?

Recordemos que para que Sánchez consiga el apoyo del Congreso de los Diputados y pueda formar Gobierno necesita el apoyo de Podemos e IU y, o bien la abstención de Ciudadanos, o bien el voto favorable del PNV y la abstención de los independentistas catalanes. El CEF ha impedido que Sánchez obtenga el apoyo de CIU o ERC y Susana Díaz, Javier Fernández y Javier Lambán están en contra de gobernar gracias a la abstención de los separatistas.
@sanchezcastejon

Eliminando la segunda posibilidad para formar un Gobierno, solo nos queda el entendimiento con Ciudadanos. Los últimos ya han dicho que no pactarán si Podemos está en el acuerdo y la desconfianza de algunos socialistas históricos hacia el partido de Pablo Iglesias es de sobras conocida. Demasiado complicado, ¿verdad? Lo es. El fracaso de las negociaciones entre estos partidos llevaría a elecciones anticipadas y, en ese caso, ¿quién sería el candidato del PSOE?

Sánchez quería posponer esta decisión hasta el 17 de junio, es decir, después de esas posibles elecciones que se celebrarían en primavera. Sin embargo, los barones han hablado y Ferraz ha claudicado. Las primarias serán el 8 de mayo y doce días después el nuevo Secretario General (o la nueva) será proclamado (o proclamada).

Es decir, que en el caso de que el capitán de los socialistas no consiga poner de acuerdo a Podemos y a Ciudadanos —algo muy probable—, tendrá vetada la otra opción posible para formar Gobierno: el pacto de izquierdas. Sánchez podría actuar en contra de los barones pactando con Podemos, IU y PNV y aceptando la abstención de DiL y ERC, pero se desataría la guerra en el partido y podría haber una revolución contra Sánchez para colocar a Susana Díaz en su lugar.

¿Quién puede, pues, llevarle la contraria a los líderes regionales? La militancia. La misma militancia que puso a Sánchez en el puesto que ocupa puede salvarle ahora. ¿Sería capaz Susana Díaz de enfrentarse a sus propias bases? Imposible. Pedro lo sabe y, por ello, consultará con las bases cualquier acuerdo de Gobierno.


Sánchez ha conseguido adelantar a sus enemigos socialistas, pero ahora debe enfrentarse al único adversario al que nunca podrá vencer: el tiempo. La única posibilidad de asegurarse totalmente la reelección como líder del PSOE el 8 de mayo es llegar a esta fecha siendo Presidente del Gobierno, ya sea este moderado o de izquierdas. Como dijo Pablo Iglesias, Tic, Tac…

viernes, 22 de enero de 2016

Jaque

libropoli.blogspot.com

Cuando juegas al ajedrez, preparas una estrategia que se puede alargar durante muchos movimientos con un único objetivo: acabar con el rey contrario. Matar al rey contrario. Porque solo puede haber un rey, solo una persona puede sentarse en el trono. Solo hay un Presidente del Gobierno. Y todos los que juegan al ajedrez quieren ganar la partida, nadie se coloca al frente de un ejército de peones, caballos, alfiles, torres y una reina para ser segundo. Nadie cruza el tan peligroso puente de la política para ser vicepresidente.

Pablo Iglesias ha propuesto esta mañana, junto a sus capitanes y capitanas más fieles, una coalición entre el PSOE, Podemos e IU. Bloque que, por cierto, no alcanza la mayoría y necesitaría del PNV para salir adelante. Pero dejando a un lado esta necesidad, parece que el reparto de ministerios entre los tres partidos es la fórmula escogida por los podemitas. Un reparto que, de conformarse según los votos, sería casi igualitario entre los morados y los rojos, ya que tan solo algo más de 300.000 votos separaron a estos dos partidos en las elecciones.



¿Qué ministerios caerían en qué partido?
photojoiner.net

En su anuncio, Iglesias estaba acompañado por Íñigo Errejón, Carolina Bescansa, Irene Montero, Julio Rodríguez, Xavier Domènech y Victoria Rosell. Estos serían siete posibles ministros que ya sonaron durante la campaña como Ministro de Defensa, en el caso de Julio Rodríguez o Ministra de Justicia, para Victoria Rosell. Iglesias también ha dejado caer que propondrán crear un Ministerio de la Plurinacionalidad, encabezado por Domènech, y que quieren una cartera para IU, con lo que Alberto Garzón podría convertirse en Ministro de Empleo, según han apuntado hoy en Al Rojo Vivo.

En la anterior legislatura hubo trece ministerios, con lo que Podemos e IU acapararían más de la mitad de los gabinetes. Sin embargo, quedan en el aire importantes carteras como Asuntos Exteriores, Economía, Hacienda o Educación. Además, podrían crearse otras como un Ministerio del Medio Ambiente —ahora integrado en Agricultura— o  se podría recuperar el Ministerio de Igualdad —que ahora está en Sanidad—.



¿Se conformaría Pablo Iglesias con ser el número dos? 
joserodriguez.info

Puede provocar una ofensa entre los dos y exigir un juicio por combate, pero no es la solución más elegante. En realidad, la maniobra que podría encumbrar a Pablo Iglesias a la Presidencia parece haberse realizado ya. 

La coalición con Podemos puede quebrar el PSOE ya que a muchos sectores, especialmente al liderado por Susana Díaz, la idea de colocar a Iglesias como Vicepresidente les provoca picores por todo el cuerpo. Una revolución en las filas socialistas podría llevar a convocar otras elecciones en las que, según varios medios de comunicación, Podemos aumentaría sus votantes y adelantaría al PSOE.

Por el contrario, si las negociaciones llegan a puerto y se reparten los ministerios, Podemos se mostrará como un partido de Gobierno, ya no serán los recién llegados y podrán mostrar sus logros para las siguientes elecciones —que podrían ser más pronto de lo que pensamos, ya que ningún partido tiene mayoría en el Parlamento—.

Pero gobernar es encontrarse con dificultades día sí y día también. En la serie The Wire, el alcalde de Baltimore recibe una advertencia de su predecesor en el cargo: Ser alcalde (tener el poder) es “estar sentado comiendo mierda todo el día, día tras día, año tras año”. ¿Cómo venderá Podemos tras estar en el Gobierno que son un partido nuevo y totalmente diferente a la casta del PSOE?



¿Pedro Sánchez se dejaría manejar por Pablo Iglesias?
lanzadigital.com

Siguiendo con las series norteamericanas, hoy en las redes se compara a Pablo Iglesias con Frank Underwood, el maquiavélico presidente de Estados Unidos protagonista de House of Cards, por sus estrategias políticas para alcanzar el poder. Sin embargo, Pedro Sánchez ha conseguido aguantar en la secretaría general del PSOE durante mucho más tiempo del que pronosticábamos y se postula como Presidente del Gobierno. A pesar de los problemas de su partido, consigue no hundirse y mantenerse en el trono. Y llegados hasta aquí, no va a dejar de pelear.


Viendo los métodos del líder de Podemos, Sánchez estará prevenido en todo momento del cuchillo que tiene muy cerca de su espalda y puede contraatacar. Sería un grave error menospreciar al líder de los socialistas.

domingo, 17 de enero de 2016

Portugal vs. Alemania

Ni voy a hablar de fútbol ni voy a predecir la Tercera Guerra Mundial, no tienen por qué asustarse. El enfrentamiento al que asistimos no es bélico y la decisión que el nuevo Congreso debe tomar no es si unirse a los buenos o a los malos —que cada cual decida quiénes son los primeros y quiénes los segundos—.

Los políticos que han sido capaces de alcanzar uno de los 350 sillones del Hemiciclo tienen que escoger entre Portugal o Alemania, entre papá o mamá (Mutter Angela). Y es que, según la aritmética parlamentaria, solo hay dos opciones para formar Gobierno: un pacto de partidos de izquierdas a la portuguesa o una gran coalición a la alemana.
Fuente: Wikipedia y Taringa | Montaje: photojoiner.net

Los 350 diputados, decía, tienen que escoger, pero solo uno tiene que decidir: Pedro Sánchez. La diferencia puede parecer pequeña, pero en realidad es muy trascendente. Si el secretario general del PSOE decide que quiere más a mamá, apoyará al PP y arrastrará a otros partidos como Ciudadanos con él. 

Por otro lado, si prefiere a papá, tendrá que comenzar una larga travesía por caminos muy peligrosos hasta conseguir convencer a Podemos y a otro partido para que le apoyen.

Viendo que el PSOE gobierna gracias a Podemos en comunidades como Aragón o Extremadura, no debería ser muy difícil que este mismo pacto se repitiese a nivel nacional. Pero Podemos no se presentó a estas elecciones generales como un solo partido. De hecho, los resultados del Ministerio del Interior descomponen sus votos entre: Podemos (12,67%), En Comú Podem (3,69%), Compromís-Podemos-És el Moment (2,67%) y En Marea (1,63%). 

Pactar con Podemos significa pactar con todos estos partidos y una de las condiciones que pone En Comú Podem —partido que obtuvo casi un millón de votos—es la realización de un referéndum de autodeterminación en Cataluña

Los barones del PSOE ya han alzado la voz por el préstamo de senadores de su partido a los independentistas, con lo que la idea de que voten los catalanes produce urticaria a la mitad del partido de Sánchez.

Y aún en el hipotético caso de que Pedro consiguiese convencer a Pablo, y de que Pablo consiguiese convencer a sus socios, aún faltarían tres votos para que un Gobierno de izquierdas superase la barrera de PP y Ciudadanos —siempre y cuando UP-IU también se sume al proyecto—. Y esos partidos son: ERC, DiL (la antigua Convergència) y el PNV.

Si en el PSOE no quieren oír hablar de un referéndum, ¿cómo van a pactar con partidos que piden abiertamente la independencia de Cataluña? El PNV se alza como la única opción posible y eso, como hemos visto con la CUP, le da mucho poder. 

¿Qué pedirán los nacionalistas vascos a cambio de otorgar la llave de la Moncloa a Pedro Sánchez? Irónicamente, podrían pedir otro referéndum. El PNV, junto con EH Bildu, ya se pronunció en octubre a favor del “derecho a decidir del pueblo vasco”, con lo que sus anhelos son claros. 


Con estos cuatro partidos ya obtendríamos una mayoría superior a la suma PP y Ciudadanos (167 contra 163), pero la diferencia entre ellos sería muy escasa. Bastaría con que ERC o DiL votasen en contra para bloquear la formación de un Gobierno. 

Y si esto ocurriera, ¿no quedaría como última opción para evitar repetir elecciones formar una gran coalición como en Alemania? ¿No podría usar el PSOE ese argumento cuando quedasen pocas horas para que se acabase el plazo igual que lo ha usado la CUP para darle la presidencia a la burguesía catalana?

domingo, 20 de diciembre de 2015

La diferencia entre ganar y vencer

@sanchezcastejon

Las cosas, como son. El PSOE ha soportado la presión de los dos partidos emergentes que le atacaban por la derecha y por la izquierda y ha logrado superar en unos 300.000 votos a Podemos. Se temía qué podía pasar si Podemos era segunda fuerza en votos pero tercera en escaños. ¿Quién sería el presidente? Esa duda ya no tendrá que ser resuelta porque los socialistas han luchado contra las encuestas y se han mantenido en la segunda posición.

Pero eso no significa que Pedro Sánchez vaya a ser el próximo Presidente del Gobierno, al menos no en el corto plazo. Es la primera vez en nuestra historia que nos levantamos sin saber quién va a vivir en La Moncloa. 

Porque la caída del bipartidismo –que apenas ha alcanzado el 50% de los votos– tiene una parte muy buena: la pluralidad va a llegar a la política de nuestro país, los pactos serán necesarios y se abren posibilidades como que el Parlamento controle de una manera eficiente al Ejecutivo y que, incluso, le plantee una moción de censura en caso de que sea necesario.

Pero no nos engañemos, también hay desventajas. ¿Quién será capaz de formar Gobierno? Y mientras duren la negociaciones, ¿quién controla el país? ¿Cuánto tiempo podemos estar con un Gobierno en funciones?

Sánchez es, en teoría, el que está mejor posicionado para capitanear España durante la próxima legislatura. La suma PSOE y Podemos alcanza los 159 escaños con los que, aún necesitando a uno o dos partidos más, podrían gobernar mediante la geometría variable. Como lo hizo Zapatero. Pactando cada ley para que pase el corte del Congreso de los Diputados. 

Sin embargo, Podemos no está formado solo por el partido morado. Compromís, Barcelona En Comú y las mareas gallegas han aportado una gran parte de los diputados que han encumbrado a la izquierda a la tercera posición. ¿Querrán ellos al líder socialista como Presidente? Es más, ¿querrán los socialistas gobernar a cambio de ser apoyados por los 'populistas'?

Al otro lado del tablero electoral, un pacto PP-Ciudadanos alcanzaría los 163 escaños. Son más que los del bloque contrario pero, ¿con quién puede pactar el PP? Durante estos últimos cuatro años se ha estado ganando enemigos por todas partes. Ha aprobado leyes sin consensuarlas con la oposición y ha despreciado al parlamentarismo. Tan solo los nacionalistas moderados como el PNV o incluso Coalición Canaria podrían apuntarse, pero Ciudadanos es el ariete principal contra los nacionalismos.


Es responsabilidad del líder socialista erigirse como el político capaz de aunar a varios partidos si quiere ser el próximo Presidente del Gobierno en un sistema fragmentado y con unos votantes mucho más observadores y críticos que anteriormente. Pedro Sánchez ha logrado ganar, pero aún no ha vencido.

martes, 15 de diciembre de 2015

Round 3: La escenificación del hartazgo

@lasextanoticias

Yo quería hablar de cómo fue el debate de anoche. Quería hablar de las propuestas que presentaron los candidatos del PP y del PSOE. Quería hablar del carisma de los candidatos y de su habilidad confrontando ideas. Quería pero no voy a hacerlo. La razón es muy simple: anoche no me enteré de nada

¿Cómo voy a entender algo entre el barullo que formó el bipartidismo? Es más, ¿cómo voy a mantener la atención durante casi dos horas con un constante e incongruente cruce de datos y con un soporífero e infantil "y tú más"?

Si ya era difícil que en un debate como este alguien cambiase el sentido de su voto –¿quién va a estar dudando entre votar al PP o al PSOE?–, aún más difícil fue que alguno de los telespectadores se ilusionase con Mariano Rajoy o con Pedro Sánchez como para votarle el próximo 20 de diciembre. ¿Serán los ausentes los ganadores del debate?



Pedro Sánchez
Parece que las encuestas publicadas ayer en la mayoría de los medios (como El País, ABC o La Razón) dieron ánimos al líder socialista, que se mostró más combativo que en los debates organizados por El País y Atresmedia

Estas experiencias previas han enseñado un par de cosas a Sánchez como usar datos o emplear ejemplos con personas, que son los que llegan verdaderamente al espectador. Además, tuvo momentos destacables como la defensa de los dependientes que han dejado de recibir ayudas con el gobierno del PP.

Su estrategia se basó en enfadar a Rajoy para mostrarse como un verdadero candidato a la Presidencia del Gobierno, especialmente con la corrupción que ha azotado a los populares durante esta legislatura. Pero Mariano siempre está tranquilo, ese ardid nunca funcionará con él. Ese es su punto fuerte. Incluso cuando Sánchez le acusó de "no ser un político decente", Rajoy se mostró bravo y con genio, pero no cabreado.

Pero el error básico de Pedro Sánchez sigue siendo su falta de propuestas, o más bien la falta de capacidad para comunicarlas, como plantearon anoche en Hora 25. Los socialistas aún tienen que comprender que en estas elecciones se votará con ilusión y no con melancolía. Por cierto, prometer que facilitará los trámites para votar desde el extranjero cuando estos ya han votado no es un buen método para ganarse su apoyo.

La crítica constante a los cuatro años de la Administración Rajoy no funcionará sin un proyecto de futuro que aúne a los votantes de izquierdas.

Nota: 6,5



Mariano Rajoy
El Presidente del Gobierno salió muy fuerte al debate pero se desinfló pronto. No gastó energías en negar los recortes o la corrupción y utilizó esos minutos para prometer que creará empleo y para destacar los puntos fuertes de nuestro país. Ese es el Rajoy presidenciable que gana votos, el que apareció en casa de Bertín Osborne pero que suele permanecer dormido.

Y sería la hora intempestiva, porque a partir de la primera media hora ese Rajoy se durmió y el candidato del Partido Popular se puso a la defensiva. Todas las afirmaciones del líder de la oposición eran o falsas o ineficaces. Ni una crítica de fondo, no nos vayamos a herniar. 

Mariano cometió grandes errores como intentar negar el rescate bancario, centrarse durante todo el debate en la economía y ser condescendiente con su contrincante. A pesar de que se agenció algún punto como rebajar a Pedro Sánchez por utilizar en el debate la violencia de género, el candidato popular no volvió a destacar. No se mostró como un verdadero Presidente del Gobierno.

La avalancha de datos, la falta de humanidad y, especialmente, la enorme mochila que carga Rajoy llena de corrupción y paro, lastraron a un Presidente que podía haber ganado el debate si hubiese sido capaz de mantener el ritmo de la primera media hora. Un gatillazo que habría sido una verdadera calamidad si su rival hubiese sido Albert Rivera, pero que no significará una gran pérdida de votos.

Nota: 6


El debate fue aburrido y los contendientes, mediocres. Se dividió entre un ruido blanco indescifrable por las continuas interrupciones sinsentido y un constante recordatorio de lo que el otro ha hecho mal en el pasado. Pocas propuestas y aún menos ilusión. 

En definitiva, dos monólogos que consiguieron atraer muy pocos votos y un formato que ya debería estar superado en una televisión pública del Siglo XXI. Un último aullido de un bipartidismo que agoniza y busca salvarse desesperadamente. ¿Lo conseguirá?