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domingo, 3 de julio de 2016

Errejón estaba en lo cierto

Lo confieso, yo era de los que pensaba que cinco y uno sumarían seis. Me desnudo —ideológicamente hablando, claro— y no voy a decir a toro pasado que estaba claro que la alianza no iba a funcionar por esto y por lo otro, no. Yo creía que Unidos Podemos superaría al PSOE; por pocos votos, pero creí que lo iba a hacer. Recordaba los argumentos que Podemos usaba en diciembre para rechazar la alianza con IU (no a las sopas de letras… “que se queden con la bandera roja”… ) y los desoía. Un error.

Como yo, la mayoría de los personajes y personajillos que salen por televisión —a excepción de Paco Marhuenda, al que le tengo que reconocer que acertó— decían que habría sorpasso. Y ahora que no lo ha habido y muchos nos hemos equivocado, intentamos buscar la explicación. Apenas nadie reconoce que se ha equivocado. El problema ha estado en la comunicación, en la campaña del miedo o incluso en el brexit (curioso argumento, teniendo en cuenta que el referéndum británico fue convocado por los conservadores). 
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Curiosamente, sí hay alguien que ha reconocido que se equivocó: Íñigo Errejón. El número dos de Podemos, que ya avisó de que la alianza no funcionaría, acepta que acató la decisión de juntarse a IU y, por tanto, que él también tiene parte de la culpa de este fracaso electoral. 

Pablo Iglesias, por su parte, achaca la pérdida de un millón de votos al “miedo a lo nuevo”. ¿Miedo a lo nuevo entre los votantes potenciales de Podemos? ¿Cómo puede ser eso posible? Si tuvieran miedo, no les habrían votado en Diciembre.

Por supuesto, habrá muchos factores que expliquen el tropiezo de Unidos Podemos. Unos ya se han señalado y otros, probablemente, no los lleguemos a descubrir nunca. A mí me gustaría señalar uno en concreto: UP ha perdido votos por ambos extremos por creerse que ya tenía asegurados los seis millones de electores que les apoyaron el 20D. Los socialdemócratas se han ido al PSOE por miedo a los comunistas de IU, mientras que los comunistas de IU no se han visto representados en la alianza y se han quedado en casa.

Desde Podemos advierten que hará falta tiempo para analizar estas elecciones y tienen razón. Para lo que sí han estado rápidos ha sido para alertar a los disidentes, Pablo Echenique ya ha avisado de que se extirparán “las malas hierbas”. ¿Cuáles son las malas hierbas que habría que extirpar? Porque parece que los equivocados son los que apostaron por la alianza. Habría que extirparlos a ellos, ¿no?

La alianza con IU ya es irreversible y los socialdemócratas cansados del PSOE no volverán a Podemos fácilmente. La única opción ahora es apostar por la alianza, diluir a IU poco a poco hasta llegar al punto de izquierdismo adecuado y realizar una gestión genuinamente impecable en los ayuntamientos del cambio para presentarla como aval  de eficiencia y experiencia dentro de cuatro años. 


Sin embargo, si se intenta volver a la centralidad del tablero demasiado deprisa, el partido puede perder su credibilidad y beneficiabr al PSOE. En esa situación, habría que esperar a otra crisis económica e institucional que permita a la nueva política colarse entre las grietas del bipartidismo. Claro que, al paso que vamos, esta no creo que tarde mucho en llegar.

lunes, 2 de mayo de 2016

La oportunidad de un cambio histórico

La palabra cambio asusta a unos y excita a otros, pero nos afecta a todos. Hemos sufrido muchos cambios desde 2008. Hemos cambiado todos los parlamentos autonómicos, los presidentes de 16 comunidades autónomas, cientos de alcaldes y alcaldesas, el Congreso de los Diputados, el Senado, el Presidente del Gobierno y, por cambiar, hasta el Rey ha cambiado.

Pero sobre todo hemos cambiado nosotros. Después de ver a nuestros amigos y familiares perder su trabajo, a las decenas de personas que hay cada noche rebuscando en las basuras de las grandes ciudades, a los comedores sociales trabajando a destajo o a Cáritas advirtiendo de que España es el segundo país de la UE con mayor pobreza infantil, no somos los mismos.

Aunque a veces no nos lo creamos, el Parlamento representa la voluntad popular, realmente lo hace. Y el Congreso es una buena prueba de ello. Mientras que España giró claramente a la derecha en 2011 para castigar las políticas económicas del PSOE, su voluntad no quedó tan clara en 2015. Si sumamos porcentajes, la izquierda obtuvo el 49,6% y 172 diputados, mientras que la derecha se quedó con el 46,43% y 178 diputados.  Vamos, lo que se suele llamar un empate técnico. Y un buen lío, ya de paso.

Nuestro Parlamento ha cambiado mucho en ocho años, pero parece que no ha sido un movimiento suficientemente poderoso. O nosotros fuimos demasiado suaves al votar el 20 de Diciembre o nuestros políticos son incapaces de ponerse de acuerdo. Pero como la realidad es multicausal, probablemente los dos factores sean correctos.

Fuimos algo conservadores permitiendo que los dos grandes partidos tradicionales volviesen a ganar y, al mismo tiempo, incapacitando a los nuevos a hacerlo. Nos quedamos a medio camino en el cambio que reclama mayoritariamente la sociedad.

Pero ahora parece que hay una nueva oportunidad, una nueva herramienta que se nos ofrece para articular este cambio del que tanto estoy hablando: la coalición Podemos-IU (o IU-Podemos o UP o como quiera que se vaya a llamar, eso es lo de menos). En diciembre, el número de votos que recibieron estos dos partidos ya superó a los del PSOE, aunque la ley electoral —como de costumbre— perjudicó a IU.

Que nadie se engañe, el objetivo no es superar al PP, no es empatar con los socialistas para gobernar juntos. El objetivo es superar al PSOE. Pero no porque sea el PSOE, sino por dar un puñetazo en el tablero político tan fuerte que haya que recolocar las piezas de una manera totalmente distinta, adecuada a los nuevos tiempos. Y ahora tenemos la posibilidad de dar ese puñetazo.

Y si este es el cambio que puede venir por la izquierda, Ciudadanos es, sin lugar a dudas, el cambio de la derecha. Más pragmáticos, más comunicativos, más jóvenes y, sobre todo, más limpios. El partido de Albert Rivera es la oportunidad para votar derecha —o centro, si es que eso realmente existe— sin mancharse las manos con el estiércol de la corrupción.


Ni Podemos ni Ciudadanos nos salvará de nuestros problemas, estos están en manos de personas mucho más poderosas que no salen por televisión. Pero si el Congreso refleja nuestra nueva forma de pensar, podrá poner en marcha nuestras nuevas ideas. El cambio debe llegar en junio.

miércoles, 16 de marzo de 2016

No me contradigas

No es algo que hayamos descubierto ahora, pero que realices primarias no implica que seas un partido 100% democrático. Podemos realiza unas primarias totalmente abiertas para elegir a sus candidatos en listas y, aún así, algunos militantes piden todavía más transparencia y pluralidad eliminando las listas plancha. Esto es un ejemplo para el resto de formaciones pero no evita que ocurran fenómenos como el de anoche: la destitución del Secretario de Organización, Sergio Pascual.

Pascual es (era) el encargado de mantener el partido a flote durante el día a día, es decir, de reparar esas pequeñas grietas que surgen en una coalición de coaliciones de partidos como es Podemos. Porque debemos recordar que el partido morado no solo está formado por sus marcas territoriales en Cataluña, Valencia o Galicia –que tienen una enorme independencia– sino que también comprende otros pequeños partidos o asociaciones que se unieron al proyecto en sus inicios.



Izquierda Anticapitalista, partido al que pertenecía Miguel Urbán, dio lugar a la corriente Anticapitalistas, en la que podemos encontrar a Teresa Rodríguez o al alcalde de Cádiz, Kichi. Equo es otro partido integrado en Podemos dedicado a temas medioambientales y ecologistas.

Mantener unido a este partido no es fácil, como estábamos viendo en comunidades como Euskadi o, especialmente, Madrid, donde dimitieron nueve miembros del Consejo Ciudadano de golpe. Pascual era el encargado de mitigar estas diferencias y, como dice el comunicado emitido por Podemos, es cierto que ha fallado en su misión. Pero, ¿es esta la única razón de su fulminante despido?

¿Cuál es la razón de este conflicto que sufre Podemos? Mientras que Pablo Iglesias, del cual ya conocemos sus tintes totalitarios, defiende complicar el pacto con PSOE y Ciudadanos cuanto sea necesario para repetir elecciones, Íñigo Errejón, que ha pasado de golpe la infancia y la adolescencia para llegar a ser un adulto ambicioso, aboga por pactar con los socialistas renunciando a parte de su programa para cambiar la situación de los ciudadanos. Carolina Bescansa ha reconocido hoy que hay diferentes estrategias entre los dos líderes.


¿Cómo se relaciona este enfrentamiento con el cese de Sergio Pascual? El ya exscretario de Organización es errejonista, es decir, partidario del pacto y, por tanto, contrario a la estrategia de Iglesias. Puede que Pascual no fuera tan ineficaz como para ser despedido, pero con él había una excusa para hacerlo y dar un golpe a los errejonistas. Un bastonazo para que este equipo aprenda a no rebelarse contra las directrices del líder.

domingo, 11 de octubre de 2015

La importancia de irse

  • Dimite la secretaria general de Podemos en Cataluña

Gemma Ubasart, la hasta hace bien poco lideresa de la formación morada en Cataluña, entendía su puesto como “un compromiso militante por un período corto de tiempo”. Y, efectivamente, ha sido corto. Ocho meses, para ser exactos. 

¿La razón de su marcha? No le gustó la campaña que se llevó a cabo para las elecciones catalanas. Esas elecciones en las que aspiraban a superar al PSC y en las que acabaron obteniendo dos escaños menos que ICV en 2012

Fuente: noticiasdenavarra.com
Desde luego, algo mal se hizo en esta campaña y Ubasart, como cabeza del partido, ha sabido aceptarlo y renunciar a su puesto. Una decisión difícil ya que, si bien a ella le correspondía la responsabilidad por su cargo, es cierto que las decisiones se las tomaron otros.

Ese ha sido el punto que ha criticado Ubasart. La participación, o más bien el método utilizado, de los líderes nacionales del partido. Iglesias, Errejón, Echenique… Todos se involucraron en la campaña. Puede que demasiado. El propio Pablo Iglesias reconoce que la situación en Cataluña es diferente al resto de España y, en consecuencia, la política que se desarrolle en este territorio también debe ser distinta. Entonces, ¿por qué llevar como cabezas de cartel a madrileños o aragoneses? Para Ubasart, esta estrategia llevó a Catalunya Si que es Pot a la “marginalidad del unionismo” —por cierto, me encanta esta expresión— y, en consecuencia, a ser la antepenúltima fuerza del Parlament empatando en escaños con el PP.
Fuente: eldiario.es

Y yo me pregunto: ¿dónde hemos visto una situación así antes? Un partido de izquierdas que obtiene unos resultados mediocres por culpa de otro que juega en su mismo territorio, por culpa de otro que quiere acabar con el PP. Las elecciones municipales del 24M ofrecieron unos resultados paralelos en las grandes capitales, aunque en esta ocasión el damnificado fue el PSOE y el beneficiado fue Podemos —es increíble ver cómo ha cambiado la situación en cuatro meses—. 

Sin embargo, además del color de la derrota, hay otra diferencia: la respuesta a dicho descalabro. Antonio Miguel Carmona, Joan Calabuig, Carlos Pérez Anadón, Jaume Collboni… Todos siguen en su puesto a pesar de que han hundido a su partido en sus respectivos territorios.


Es más, cuando la nueva dirección del Partido Socialista de Madrid echó a Carmona de la portavocía de los socialistas en el consistorio madrileño, su reacción fue de cabreo y resentimiento. Llamando a la venganza y a la rebelión. En lugar de haber dimitido la misma noche electoral se aferró al asiento clavando las uñas. ¿Este es el cambio del PSOE? ¿Este es su abandono de la vieja política? Si Pedro Sánchez quiere alcanzar la Moncloa, parece que le quedan muchos dinosaurios a los que destruir.

domingo, 4 de octubre de 2015

Listos y listas

  • Los partidos políticos eligen a sus candidatos para el Congreso

El número de partidos políticos relevantes en España ha aumentado, pero los escaños del Congreso de los Diputados siguen siendo los mismos: 350. 350 asientos que deberán ser repartidos, según parece, entre cuatro grandes partidos nacionales y varios grupos nacionalistas más pequeños. Pero, ¿hay sitio para todos?

Según varios medios como El Huffington Post, ABC, El Confidencial o InfoLibre, los políticos con más problemas para montar este puzzle serían Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Mariano Rajoy.
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Iglesias se enfrenta a un grave problema: cómo incluir a gente de fuera en unas listas para las que ya se han hecho primarias. Los diferentes candidatos del partido morado se posicionaron en puestos superiores o inferiores en función de los votos que recibieron —una votación cuestionable ya que solo votaron el 15,8% de los militantes—. 

Pongamos como ejemplo Madrid. El equipo de Pablo Iglesias para esta comunidad tiene 9 nombres, es decir, una cuarta parte de los 36 escaños madrileños en el Congreso. Si entre el PP y el PSOE se llevasen, aproximadamente, la mitad de los escaños, Podemos e IU —o la marca bajo la que se presente— competirán entre sí y contra Ciudadanos por la otra mitad. Colocar a una persona más en la lista morada implicaría que otra, avalada por la militancia, tenga que ver peligrar su puesto. Y, entonces, ¿para qué se celebraron las primarias?
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Por otro lado, Pedro Sánchez también batalla por colocar a los nombres de su gusto en el Parlamento. En el caso de los socialistas, deben afrontar un problema que no tenían anteriormente: las listas cremallera. Hombre-mujer-hombre-mujer. Mujer-hombre-mujer-hombre. Sin excepciones. Esto provoca varios quebraderos de cabeza, como la provincia por la que presentar al rival Eduardo Madina. Patxi López, uno de los posibles ministros en la Administración Sánchez, ocupa ahora su circunscripción natal: Bizkaia. Madina se tendría que conformar con la tercera posición, puesto que es casi imposible obtener hoy por hoy. 

Tras proponerle provincias como Álava o, según ABC, Sevilla, gracias a su amistad con Susana Díaz, el diputado vasco pidió acomodo en Madrid. Sánchez ha acabado cediendo, en detrimento de Manuel de la Rocha, hombre al que quería en su gobierno. La imagen de unidad es más importante que las personas, según parece. Este movimiento no ha sentado nada bien en el PSM, que también se queja por la incorporación de la catalana Meritxell Batet como número dos y de la mediática excomandante Zaida Cantera como número seis. ¿Qué dirá de todo esto Irene Lozano, la diputada de UPyD que se dejó la piel en ayudar a la militar en su caso de acoso?
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Por último, Mariano Rajoy afronta la inevitable pérdida de escaños que se avecina al mismo tiempo que debe alojar a nuevos altos cargos del PP, dirigentes territoriales, nuevos ministros y secretarios de Estado. Pero no olvidemos el Rajoy Style. Que nadie se espere ninguna información hasta que se convoquen las elecciones porque no la va a obtener. Para Mariano, los problemas se acaban pasando solos y, mientras tanto, la ciudadanía debe permanecer ciega y sorda.


Con lo sencillo que resultaría realizar primarias limpias y honradas y dejar que cada cual se gane con su trabajo su puesto en el Congreso, ¿nadie va a emplear este sistema? Los caminos para alcanzar el poder son oscuros y pedregosos. Nadie está dispuesto a ceder ni un centímetro del territorio que ha conquistado durante años. Sin embargo, los ciudadanos van a realizar una extensa limpieza este 20D. Y lo peor es que solo sobrevivirán los dinosaurios políticos que más terreno le quitaron al compañero, los gladiadores con más manchas de sangre.

martes, 22 de septiembre de 2015

Felipe, ¿qué haces?

  • Felipe González afirma que Pinochet “respetaba más los derechos humanos que Maduro”
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202 escaños. 184 escaños. 175 escaños. 159 escaños. 141 escaños. Cinco elecciones, cinco brillantes resultados. Incluso en las últimas elecciones a las que se presentó, Felipe González consiguió quedarse a menos de un 1% de distancia del vencedor, el Partido Popular. Bajo su presidencia, el país sufrió una verdadera transformación. La España de 1982 no tenía nada que ver con la de 1996. Esto sería un increíble patrimonio del que poder presumir a gusto. ¿Por qué estropearlo ahora?

La figura del político andaluz empezó a tambalearse durante su propio mandato. La corrupción, el terrorismo de Estado y el paro le atacaron con ferocidad, pero consiguió salir airoso. A partir de ahí, se retiró a cuidar bonsais y a disfrutar de su sueldo de 75.000 euros como expresidente. Pero esa cantidad no era suficiente, así que en 2010 fichó como “consejero independiente” por Gas Natural Fenosa. De esta compañía empezó a recibir 126.500 euros al año. 

Para recibir ese sueldo, sería un trabajo agotador, pensarán. Parece que no, porque el propio González afirmó en 2014 que el puesto era “muy aburrido”. Tan aburrido que decidió jugar a ser broker. Ese mismo año, el expresidente vendió sus acciones de Gas Natural por 42.604 euros. Se especuló entonces con que dejaría su puesto como consejero, pero no. Ya había renovado por otro año y volvió a comprar acciones de la empresa, invirtiendo 45.280 euros. Es decir, vendió a 22,8€ y compró a 22,54€. Al fin y al cabo, no debe ser difícil invertir cuando sabes cómo van las cuentas de la compañía.

Pero no es la economía lo que va a enterrar la figura de Felipe González sino la política. Porque parece que el famoso Síndrome de la Moncloa —la enfermedad rara que afecta a los expresidentes de nuestro país y que les hace creerse redentores de la Humanidad— también le ha afectado a él y está dispuesto a solucionar los que son, a su juicio, los dos grandes problemas de España: Cataluña y Podemos

El pasado 5 de septiembre declaró estar “a favor de una reforma que reconozca a Catalunya como nación”, en una entrevista publicada por La Vanguardia. Pero el expresidente decidió negar esa afirmación y el periódico le respondió publicando la grabación del encuentro. Fin de la cita.


Por otra parte, hace cuatro días afirmó que la dictadura de Pinochet respetaba más los derechos humanos que la actual Venezuela de Maduro, según publicó infolibre.es. Yo hay cosas que no las entiendo. ¿Por qué Felipe González se mete en este berenjenal? ¿Por qué intentó defender a los opositores Ledezma y López viajando a Venezuela cuando sabía que eso no sería posible? No seré yo el que defienda el sistema opresor venezolano, pero ¿por qué no defiende al pueblo saharaui? ¿Por qué no a los disidentes chinos? ¿Y a las mujeres saudíes? ¿No será por que cada vez que intenta salvar al sojuzgado pueblo venezolano lo acompaña con un ataque a Podemos? ¿Quién le importa más a Felipe González, las víctimas de Maduro o los votantes de diciembre?

jueves, 17 de septiembre de 2015

Ni ha explotado el mundo, ni ha llegado la utopía

  • 100 días con los nuevos alcaldes y alcaldesas
Fuente: Europa Press

¿Alguien ve soviets en Madrid? ¿Ha declarado ya Valencia su independencia del Estado Español? ¿Pedro Santisteve, alcalde de Zaragoza, ha defendido a algún asesino? ¿Ha abandonado Paco Marhuenda la ciudad de Barcelona ante la victoria de Ada Colau?  Nein, nein, nein y nein.

Hace cien días que se constituyeron los nuevos ayuntamientos de todo el país en base a los resultados de las elecciones del 24 de mayo. Pero esas no fueron unas elecciones normales, no siguieron el mismo patrón que sus predecesoras. Los partidos que se enfrentaban al bipartidismo plantearon una campaña electoral diferente, con actos sencillos y cercanos al ciudadano y aguantando descalificaciones de lo más variadas. Y funcionó. Una comparación entre los resultados municipales y autonómicos es muy esclarecedora. 

Elaboración propia

Tomemos las comunidades de Aragón, Madrid y Valencia, con sus respectivas capitales, como ejemplo. Si comparamos los resultados obtenidos por las principales candidaturas de izquierda (excluyendo al PSOE) en la comunidad y en la capital, vemos un gran incremento de votantes en las grandes urbes. Esta diferencia es la que ha permitido que, mientras que en Aragón y la Comunidad Valenciana gobierna el PSOE, en sus capitales lo haga Zaragoza en Común y Compromís, respectivamente. En el caso de la Comunidad de Madrid y la capital, es muy destacable que los votos que Cristina Cifuentes sacó de ventaja a Esperanza Aguirre en la capital, habrían bastado para que la alcaldía de Madrid siguiera en manos del PP.

Realizar una campaña diferente otorga resultados diferentes. Y no ser un partido tan odiado como el PP —Pedro Sánchez ha equiparado en numerosas ocasiones a los populares con Bildu al ser estos dos los únicos partidos con los que nunca pactaría— ayuda a poder sacar los pactos postelectorales adelante.

Así fue cómo alcanzaron el poder pero, ¿qué hay de las propuestas? ¿Cómo van los compromisos que los candidatos tomaron durante la campaña? No se puede realizar un balance de gobierno con solo 100 días de acción, más aún teniendo en cuenta las vacaciones de verano con las que se han topado. Sin embargo, es cierto que algunas promesas ya se han cumplido, como la paralización de los desahucios —este solía ser el objetivo central de las “candidaturas de unidad popular”—. También hay voces que reconocen ya que habrá contradicciones con el programa electoral, como el ayuntamiento de Zaragoza que va aumentar el IBI a las residencias más baratas y a bajárselo a las más caras en su búsqueda de un impuesto progresivo en función de la renta.

Nuestra vida sigue esencialmente igual pero, ¿de verdad se esperaban otra cosa? ¿Qué creían que iba a pasar? Ni el país iba a arder ni íbamos a alcanzar la igualdad social. Y esto no ocurrirá ni dentro de otros cien días, ni al final de esta legislatura, ni al final de la siguiente. Pero esto es lo normal, lo esperable. Porque son alcaldes y alcaldesas, no dioses. Los verdaderos cambios tardan generaciones en llegar y cada cuatro años tan solo elegimos qué ligero desvío del camino cogemos.