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sábado, 14 de mayo de 2016

"Thunder and lightning, it's getting exciting"



“Rayos y truenos, esto se pone emocionante”. La política aprovecha las grietas de nuestra sociedad y se acaba colando por todas partes. Forma parte de nuestras vidas porque somos animales políticos, como dijo Aristóteles hace más de 23 siglos. Por tanto, no nos debería extrañar que también se acabase hablando de política en torno a algo como Eurovisión.

En Estocolmo ha habido actuaciones sobre el drama de los refugiados, la relación entre el hombre y las máquinas o la deportación de los tártaros de Crimea por Stalin. Pero no nos quedemos en lo explícito, vamos a ver qué subyace bajo esta edición del festival, que este año es mucho menos inocente de lo que parece.
songfestival.be y eqmusicblog.com

Los versos del titular de esta noticia son parte de la canción con la que Rusia compite este año. La letra tampoco tiene mucho misterio, es la típica historia de amor que supera obstáculos, algo que funciona en Eurovisión. Y precisamente por eso, y por una gran puesta en escena y un logrado ritmo, es cierto, es la favorita para ganar este año. Es la número uno en las casas de apuestas y también vencerá según la prensa acreditada al festival. 

¿Cuál es el mayor obstáculo de Sergey Lazarev, el cantante de esta canción? Su país. Según Amnistía Internacional, en Rusia “la propaganda de relaciones sexuales no tradicionales entre menores de edad” está prohibida y a los activistas LGTB se les impide “celebrar toda clase de concentraciones pacíficas”. Además, las agresiones a los homosexuales son frecuentes en el país.

La audiencia homosexual de Eurovisión es enorme —cosa lógica en un festival que en 2015 fue seguido por 197 millones de personas—. Barei, la representante de España este año, ya vaticinó la derrota de Rusia “porque el 90% de los que votan son gays”. Hasta el propio Lazarev ha tenido que declarar que su país no es homófobo, algo difícil de creer cuando unos días antes el representante de Israel era humillado en el aeropuerto de Moscú por ser homosexual.

Frente a esta situación tenemos a Amir, el representante de Francia, el otro gran favorito de las casas de apuestas y de la prensa. En el festival por excelencia del continente más diverso, nos encontramos con este cantante francés, que canta en inglés, y que tiene raíces judías, marroquíes y tunecinas.

Él no necesita aclarar que su país no es homófobo o asegurar a los asistentes que no sufrirán daño alguno si gana su país. Tan solo sonríe y canta, es decir, hace lo que debería hacerse en Eurovisión.


En este enfrentamiento entre Sergey y Amir, Amir debería ganar Eurovisión. Sería lo justo. Pero a veces lo justo no es lo necesario. Y puede que esta vez lo necesario sea que gane Rusia, para que en 2017 una oleada de homosexuales y simpatizantes con la causa invadan el país y que los 143 millones de rusos vean la diversidad de la que gozamos en Europa. Puede que, con un festival europeo, a su Gobierno no le quede más remedio que empezar a pensar como europeos.

domingo, 13 de marzo de 2016

4 países en los que gobernar es más difícil que en España

Y aún así sobreviven. Tras una semana en la que nadie ha movido un dedo, no públicamente al menos, por desbloquear la investidura que no consigue superar los 131 diputados a favor, estamos donde empezamos: sin gobierno. Con Mariano Rajoy aún viviendo en la Moncloa y con la amenaza de la repetición de las elecciones cada vez más cerca.

Pero, ¿somos el país raro en el que no somos capaces de ponernos de acuerdo? ¿Es esto normal en los países de nuestro entorno? ¿Qué otros problemas tienen fuera de nuestras fronteras para gobernar?

Estados Unidos
Que haya dos partidos parece la situación ideal para facilitar las cosas: o gobierna uno, o gobierna otro. Sin embargo, este es uno de los países más difíciles de gobernar y suele vivir al borde de la parálisis total debido a la férrea separación entre el Gobierno y el Congreso. En este sistema presidencialista, el poder ejecutivo y el legislativo son completamente independientes y responden a comicios distintos, con lo que puede ocurrir que uno esté controlado por los republicanos y el otro por los demócratas.

Obama afronta esta situación actualmente. El Gobierno es demócrata y el Congreso es republicano. La consecuencia es que el ejecutivo no puede sacar adelante todas las leyes que quiere y tiene que buscar acuerdos constantemente con el partido rival. Teniendo en cuenta que los dos partidos están en una lucha constante, esta tarea es muy difícil, especialmente cuando se deciden los presupuestos del país. Si estos no son aprobados, el Gobierno se cierra porque, simplemente, sin presupuestos no hay dinero para pagar su actividad.


Dinamarca
En España cada vez que un partido no consigue la mayoría absoluta aparece el fantasma del adelanto electoral; porque todos asumimos que dos partidos son muy diferentes y, por tanto, no podrán ponerse de acuerdo. Pero en tierras danesas ningún partido ha obtenido una mayoría absoluta en el Parlamento desde 1909. Esta situación suele resolverse con gobiernos de coalición entre los partidos que se alinean en la derecha o en la izquierda, pero también existen partidos y candidatos independientes que complican la situación.

Actualmente, el primer ministro es Lars Lokke Rasmussen, que quedó tercero en las elecciones y obtuvo el 26,7% de los votos. El bloque de la derecha está compuesto por cinco partidos que, si bien no fueron capaces de formar un gobierno de coalición, sí pactaron un acuerdo de investidura. Las negociaciones duraron diez días. Aquí llevamos 84.

Italia
Desde que la caída de Mussolini, 27 hombres han asumido la presidencia de Italia, muchos de ellos en más de una ocasión y ninguno ha completado los cinco años de legislatura. Tan solo Berlusconi estuvo cerca de conseguirlo al acumular cuatro años de Gobierno entre 2008 y 2011, pero fue echado del puesto y el tecnócrata independiente Mario Monti asumió el control.

Los pactos de gobierno en este país han contado con hasta cinco partidos, ya estuvieran unidos por su programa similar o por un líder carismático. El actual primer ministro, Matteo Renzi, reformó la ley electoral en 2013 para acabar con esta inestabilidad en la Cámara de Diputados, pero aún está pendiente la reforma del Senado —cuyos miembros aún se eligen directamente—.


Bélgica
Sin contar Texas y la zona norte de Italia, los países que he nombrado hasta ahora no tienen que afrontar el que parece el gran escollo de las negociaciones en España: el independentismo. Pero Bélgica sí debe hacerlo. El país de la capital europea está dividido entre Flandes, un territorio pequeño, rico y poblado, y Valonia, la zona sur del país más extensa, pero menos poblada y más pobre.


En 2011, el país estuvo 589 días sin gobierno, casi 20 meses, obteniendo el récord mundial. Los independentistas flamencos ganaron las elecciones, pero no alcanzaron la mayoría absoluta y ningún otro partido quiso pactar con ellos. El país resistió, a pesar de que se llegaron a proponer excentricidades como una huelga de sexo o dejarse crecer la barba hasta que se formase Gobierno. Con la especulación de la partición del país siempre presente, se acabó llegando a una coalición entre seis partidos.

miércoles, 20 de enero de 2016

Spring is coming

A menudo pensamos que nuestros problemas son más importantes de lo que realmente son. No pasa nada, es algo que hacemos todos y que está presente en la condición humana. Normalmente acabamos sufriendo un problema de verdad que nos vuelve a poner los pies en el suelo y consigue que recuperemos la perspectiva, que miremos desde otro ángulo.

¿Realmente es tan importante que Podemos tenga cuatro, tres o un grupo parlamentario? ¿A la familia que a duras penas sobrevive con la pensión del abuelo o la abuela le interesa qué partido dispone de más minutos en el Congreso?

Estos teatrillos que se forman en nuestras instituciones suelen ocupar páginas de periódicos y minutos de radio y de televisión porque son muy jugosos. Para los periodistas que viven de la política, ver cómo aquel le pega una buena cuchillada por la espalda al de más allá es un espectáculo excitante. 

Pero tarde o temprano tendremos que volver a la calle, tendremos que volver a mirar al sufrimiento a la cara. Al sufrimiento que miles de personas viven en nuestro país cada día. Miles de personas que han confiado en unos políticos para que arreglen sus problemas, que los han elegido para que les mejoren un poco la vida.

Y si aún creen que todavía no hemos alejado demasiado el foco, tienen razón. Si de los problemas reales de la gente se habla poco, de los hombres (por desgracia, son mayoritariamente hombres) que realmente tienen el poder, se habla aún menos. 

Hablo de poder real, del que está por encima de nuestro Gobierno y del Ibex 35. Del poder internacional que se esconde en las sombras y que tiene absoluta libertad de movimiento. De los grandes empresarios mundiales que desvían sus ganancias a paraísos fiscales. De los diplomáticos que resuelven los conflictos entre países y de los que nunca oiremos hablar. En definitiva, de las 2.500 personas que están ahora reunidas en Davos, Suiza.

Pierre Moscovici
Uno de los asistentes a la cumbre es Pierre Moscovici, el comisario de europeo de Asuntos Económicos y Financieros. Dicho de otro modo, este es el hombre que decide sobre las finanzas de toda la Unión Europea. Y tiene un objetivo: España.

Porque para la élite mundial, los problemas de los politicuchos españoles para formar Gobierno son algo menor, y tienen razón. Para la élite mundial, los problemas de los ciudadanos pobres españoles son algo menor, y no tienen razón. Para la élite mundial, el verdadero problema es que la economía española se mantenga estable, firme y solvente. Vamos, que paguen sus deudas. Tanto si colocan la prima de riesgo a 100 puntos o a 600.


A Moscovici le ha tocado advertir a nuestro Gobierno en funciones que “no tiene legitimidad para presentar un nuevo presupuesto”, que debe “encontrar una solución” a la situación política y que tiene que realizar los recortes acordados. Según Europa Press, el comisario a subrayado que en primavera deberá abordarse la cuestión “seriamente”. Solo falta la cabeza de caballo. Eso y que tengamos una democracia auténtica en la que la ciudadanía controle, ya ni pido que sustituya, a estos poderes. Pero esa ya es otra historia, ¿no?

viernes, 28 de agosto de 2015

Comienza nuestra caída

  • Cientos de miles de personas buscan entrar en la UE huyendo de la guerra y la pobreza
Un grupo de refugiados se dirige hacia el límite de Grecia con Macedonia
eldiario.es

Por desgracia, este país ha conocido lo que es una guerra civil pero, sin embargo, todo parece indicar que ya lo ha olvidado. En el otro extremo del Mediterráneo, en Siria, más de 190.000 personas han muerto en su conflicto interno, según Amnistía Internacional. El país está dividido entre los territorios controlados por el gobierno del dictador Bashar al-Asad, por la Coalición Nacional Siria —los rebeldes—, por los kurdos y por el Estado Islámico. Según Unicef, en este país viven 5,6 millones de niños en una pobreza extrema. Los ciudadanos sirios —médicos, arquitectos, ingenieros…— que se deciden a abandonar sus hogares, su tierra, en busca de un futuro mejor fijan su mirada en la rica Europa. La Europa que han visto en la televisión y sobre la que han leído en los periódicos. ¿Cómo no hacerlo? ¿Cómo no dar el salto cuando tu casa está en peligro de ser bombardeada o puedes ser decapitado en la plaza pública por unos salvajes?

Estas personas tienen que dejarse todos sus ahorros en un viaje con mil y un obstáculos por superar. Primero, un barco les debe llevar a Grecia. Barcos saturados en los que no todos los pasajeros sobreviven y que corren el riesgo de naufragar. Embarcaciones a las que un occidental no subiría. Después de Grecia, la siguiente parada es Macedonia, que tras emplear gases lacrimógenos en su intento por contener a la marea humana, abrió su frontera el pasado sábado. Para atravesar esta segunda escala la opción más habitual es el tren. A la estación de Gevgelia, ciudad fronteriza, llegan cada día unos 2.000 inmigrantes. Cinco trenes diarios parten desde aquí hasta la frontera con Serbia y, por supuesto, no son suficientes. Los inmigrantes esperan varios días, según ABC, hasta que consiguen acceder a uno de los masificados vagones, ya sea por las puertas o por las ventanas.

Una mujer en silla de ruedas junto a su casa, dañada por un ataque aéreo del gobierno, cerca de Homs, el 26 de agosto de 2012
cnnespanol.cnn.com
Tras atravesar Serbia —7.000 inmigrantes realizaron este trayecto sólo el pasado lunes, según AP— estos refugiados encuentran ante sus ojos la última frontera: Hungría. Y es la última porque aquí comienza el Espacio Schengen, es decir, la unión de países de la UE en la que hay una libertad de circulación total. Ya no habrá más barreras.

Pero la entrada a Hungría no es sencilla. Una alambrada de concertinas, de alambre de cuchillas —las mismas que coronan las vallas de Melilla y Ceuta en sus fronteras con Marruecos—, cubre toda la frontera. Además, patrullas de la policía húngara recorren el territorio constantemente, como han podido constatar las imágenes grabadas por laSexta y por otros muchos medios de comunicación de todo el mundo. Las madres pasan a sus bebés por debajo de los cuchillos, luego se arrastran por el suelo y, después, comienzan a correr por los campos para ocultarse. Si la policía les identifica, les será muy difícil obtener asilo en Alemania, Suecia u otros países ricos de la UE en los que han depositado todas sus esperanzas.
Inmigrantes esperan en la estación de tren de Gevgelija, Macedonia
EFE

Tras la espectacular odisea, algunos llegan. Algunos llegan hasta Alemania. Allí el gobierno les aloja en albergues mientras tramita sus peticiones de asilo. Y entonces los ultras alemanes, los neonazis, queman estos edificios y les agreden. Todo ese viaje, para revivir el miedo y el dolor del que tanto les ha costado escapar.

Las otras rutas de la esperanza
Este es el trayecto que está recibiendo más atención debido al drama que se está viviendo en la zona. Pero no es el único. Habitualmente llegan a Italia barcos con cientos de inmigrantes desde Libia. Barcos sin piloto, a la deriva. Sin sistemas de seguridad. Barcos a merced de enfrentamientos a bordo y de los feroces ataques del mar. El pasado 30 de mayo la Guardia Costiera rescató a más de 4.000 inmigrantes que navegaban por el Mediterráneo. 4.243, para ser exactos. En un día. 

Mientras tanto, entre 2.000 y 3.000 personas viven en un antiguo vertedero de Calais, Francia, esperando para poder atravesar el Eurotúnel y alcanzar el Reino Unido, según infobae.com. La policía de Kent informa de que 900 personas cruzan el famoso paso subterráneo todos los meses camuflados en los camiones. 

Y, por supuesto, no debemos olvidar nuestra propia frontera. Salvados recogió en uno de sus programas cómo los inmigrantes intentan saltar la famosa valla de Ceuta para alcanzar nuestro país. Cuando quedan atrapados a seis metros de altura, sin posibilidad de caer sin romperse un hueso, la Guardia Civil aguarda. Espera y les mantiene controlados en esa trampa. Al tiempo, llega la policía marroquí y arroja palos y piedras o zarandea la valla hasta que los inmigrantes caen en el lado correcto, el lado que no es el nuestro, el lado que no es Europa y que no tenemos que ver. Si, por una concatenación de sucesos azarosos, un inmigrante consigue saltar la valla, los cuerpos de seguridad le conducen atenta y educadamente de vuelta al otro lado abriendo una puerta. Así lo demuestran las imágenes de la ONG Prodein.
Inmigrantes encaramados a la valla de Melilla mientras se juega al golf
Luís Valtueña

La Unión Europea afronta una de las mayores crisis de su historia, sino la mayor de todas. Esta situación es un drama sin precedentes que no puede ser ignorado. ¿Cuál es la solución que nuestros inteligentes y cultos dirigentes del primer mundo están aplicando? ¿Cómo se está aprovechando nuestra ingente cantidad de recursos para salvar a esas personas que huyen de las bombas, las armas químicas, los combates, las ejecuciones, el odio, el desierto y el mar? En Francia y el Reino Unido, se ha acordado construir una valla —otra— en la entrada del Eurotúnel. En Hungría, se estudia la posibilidad de desplegar al ejército y el gobierno ha anunciado que levantará un muro de cuatro metros en toda su frontera con Serbia, según republica.com. España ha regularizado las devoluciones en caliente, prohibidas por la legislación internacional.

Cientos de miles de personas con terribles historias a sus espaldas se acercan a pedirnos ayuda y nosotros levantamos muros. ¡Levantamos muros! ¿Cómo nuestro continente ha podido llegar a esta situación? ¿De verdad eso es lo único que se nos ocurre? ¿Y si fuéramos nosotros los que pidiéramos asilo? ¿Y si fuera en nuestro país donde caen las bombas? ¿Cuántas personas emigraron desde Reino Unido o Italia a Estados Unidos? ¿Cuántos españoles se marcharon a Suiza o a Alemania para buscar un sustento para su familia?

Somos incapaces de resolver la crisis económica. Somos incapaces de resolver la crisis política. Estamos siendo incapaces de resolver la crisis migratoria. Todas las civilizaciones comienzan un periodo de decadencia tras una época de esplendor. ¿Habrá llegado nuestro momento? 

Galerías de imágenes:

sábado, 22 de agosto de 2015

El pueblo griego decide nuestro futuro

  • Alexis Tsipras dimite y convoca elecciones anticipadas

Fuente: diariolibre.com


Siete meses después de las últimas elecciones y siete semanas después del famoso referéndum, Alexis Tsipras, primer ministro del país, anuncia que los griegos votarán de nuevo, previsiblemente, a finales de septiembre. En enero, decidieron quién capitanearía la nave helena en su ruta insalvable hacia el iceberg troikeño. En julio, espetaron un tremendo OXI a la Unión Europea que terminó en gatillazo y provocó la salida del ministro de finanzas más controvertido de la década. ¿Y ahora? ¿Qué toca ahora?



En estas dos últimas ocasiones, los griegos se valieron de lo que conocemos como "democracia indirecta", es decir, votaron a unos representantes que deberían cumplir con sus deseos –en este caso, batirse en duelo con los acreedores, que se han quedado con el 82% del dinero del tercer rescate, según Mark Blyth, profesor de la Universidad de Brown en El Mundo–. Pero esta votación es diferente porque, si bien es verdad que el sistema electoral no varía y se sigue eligiendo a los 300 parlamentarios griegos, estas elecciones se están considerando en clave de veredicto, es decir, de aprobación o desaprobación a las maniobras de Tsipras. 



Si Syriza –que ahora cuenta con 25 diputados menos pertenecientes a la díscola Plataforma de Izquierda– vuelve a ganar, los helenos aprobarán su gestión. Si Nueva Democracia mejora sus resultados y es capaz de formar gobierno, el pueblo griego habrá suspendido a Tsipras por su extremada osadía al enfrentarse a los gigantes. Y si todo esto falla, un renovado y mucho más fuerte NO saldrá de las urnas. Será el portazo definitivo a las condiciones de la Troika y, con ello, la despedida –por no decir patada en el culo– de la unión monetaria, como mínimo.




¿Se mantendrá la confianza en la moneda común cuando se demuestre que es posible expulsar a los miembros que la componen si contradicen el diktat? El especulador George Soros consiguió en 1992, en un día y con unos cuantos ordenadores, destrozar la confianza depositada en la libra esterlina, haciendo perder al Banco de Inglaterra unos 3.400 millones de libras. ¿Qué atrocidades se podrán acometer contra el euro ahora que el continente lucha a la desesperada contra el estancamiento? ¿Cómo reaccionaría un BCE dominado por el gobierno alemán? ¿Volverían a bastar unas palabras de Draghi o nos tendríamos que resignar a sufrir otra gran mordida del sombrío mercado?




Curioso dilema. Por nuestro bien, Grecia debe mantenerse en el euro, pero para ello los griegos deben seguir tragando a base de embudo. Al final, un país de menos de once millones de habitantes tiene el poder de poner en el mayor peligro económico desde 2008 a una unión de más de 500 millones de personas. Resulta que el pueblo atado en corto por los gobiernos conservadores norteños, vilipendiado por los tabloides alemanes y maltratado por las instituciones comunitarias puede salvarnos o destruirnos. Está en sus manos, su gobierno le ha dado la herramienta para hacerlo. Una herramienta que, curiosamente, ellos mismos crearon: la democracia

Alejandro Santos
@santosbenedi

sábado, 25 de julio de 2015

Con arco y flechas

  • El león más famoso de Zimbabue es cazado furtivamente y despellejado

elcorreo.com

Ha anochecido en el Parque Nacional Hwange, el más grande de Zimbabue. Mientras los animales diurnos descansan, los nocturnos salen a cazar al abrigo de las bajas temperaturas. Cecil, el león de trece años más famoso del lugar, también merodea en busca de comida que llevarse al estómago. Las últimas sequías, junto con el excesivo número de elefantes que pueblan el Parque, han provocado que el alimento sea escaso.

De repente, Cecil huele algo. Otro animal ha debido morir cerca. El paladín de una manada formada por tres hembras y siete cachorros va a poder llevarse algo al estómago por fin. Y mientras el felino devora el alimento, un español de identidad desconocida —que pagó 50.000 euros para acometer la barbarie— le disparaba una flecha con su arco. Como en los viejos tiempos. Desde ese momento, Cecil estuvo condenado. Poco a poco, fue desangrándose durante dos días hasta que, una vez moribundo y sin hacer ruido, el resto de cazadores furtivos lo remataron con rifles. 

Su cuerpo fue encontrado por las autoridades del parque el 1 de julio. Bueno, no, todo su cuerpo no. Parte de él. Y es que su cabeza y su piel ya no acompañaban al cadáver. Así mismo, su collar de seguimiento fue destruido. Según sospechan las autoridades de Zimbabue, los trofeos fueron enviados a taxidermistas, nacionales o extranjeros, para deleite del criminal que, por cierto, sigue siendo un desconocido por el momento. No han corrido la misma suerte sus dos cómplices —los peones siempre caen primero— que han sido arrestados.

La cabeza y la piel de Cecil serán enviadas a España mediante cualquier sucio método, no les quepa duda, y acabarán decorando una pared y un suelo ahora desnudos. Distinguidos invitados a cócteles y guateques admirarán la proeza de haber cazado a un león y agasajarán al autor, que verá así recompensadas sus carencias afectivas. Mientras tanto, los cachorros de Cecil serán devorados por el macho que se haga con el poder en la manada. Los siete.

youtube.com


miércoles, 4 de marzo de 2015

800 kilómetros y 20 minutos

El embajador de Japón advierte de la tensa situación en el mar de China

La ciudad china de Zhuhái acogió el pasado noviembre la feria AirShow China, en la que se mostró al público el nuevo Shenyang J-31. Este nuevo caza de combate supersónico alcanza, según varios portales y revistas especializadas en ingeniería aeronáutica, los 2.200 kilómetros por hora. A esta velocidad, un J-31 chino podría volar los ochocientos kilómetros que separan Shanghái de Nagasaki en poco más de veinte minutos.

Kazuhiko Koshikawa
Fuente: www.es.emb-japan.go.jp
Este es un ejemplo del poder militar que tiene China actualmente y, a pesar de ello, su vecino Japón sigue apostando por el pacifismo que lleva practicando desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Al menos eso fue lo que defendió Kazuhiko Koshikawa, embajador del Japón en España, en su intervención en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Zaragoza con motivo del congreso “Japón y el individuo”.

Koshikawa tiene unos modales exquisitos y una presencia magnífica. Su expresión cortés no se ve alterada a pesar de los largos minutos que dura su presentación, del calor que imperaba en la sala o de la repetición de la larga lista de agradecimientos que se deben dar en actos como este. Cada vez que se le agradece su presencia o su participación, él responde con una reverencia amable y vuelve a su pose original. Parece haber nacido para ser diplomático, y su currículum lo corrobora. 

Cuando, al fin, le llega su turno de palabra, agradece la invitación de la organización del congreso y recuerda sus años de juventud en España como estudiante. Sus palabras connotan cierta nostalgia, pero la expresión de este sentimiento no entra ni en sus labores como embajador ni en los límites de su estricta educación.

“Nuestras relaciones se están ampliando”, anuncia. La visita del príncipe heredero y la intención de Felipe VI de viajar a Japón son, desde su punto de vista, acontecimientos significativos que mejoran las relaciones bilaterales entre los dos países. Pero lo sustancial para el embajador se encuentra en los puntos comunes y en las diferencias entre España y Japón. Los primeros unen a ambas naciones, mientras que las segundas hacen interesantes los intercambios culturales. Un equilibrio que favorece a ambos.
Y es en este momento, a mitad de su intervención, cuando empieza a hablar de los temas comprometidos, de los temas interesantes de verdad. Comienza por el debate “que será clave durante este año: Japón y los setenta años de la posguerra”.

Aula Magna de la Facultad de Derecho
de la Universidad de Zaragoza
Fuente: derecho.unizar.es
Para Koshikawa, el pueblo japonés mostró su profundo arrepentimiento tras la Segunda Guerra Mundial y ha trabajado duro durante siete décadas para construir un nuevo país sobre la base del pacifismo. Pero esta tarea no se limita a su territorio. Japón ha contribuido con ayudas al desarrollo y con cooperación técnica a países en vías de desarrollo de todo el mundo, especialmente a los del sudeste asiático. Su presencia en el G7 y en el consejo de seguridad de la ONU como miembro no permanente le ha permitido trabajar en cuestiones como la lucha contra la pobreza, el terrorismo y la protección medioambiental. “Todo esto es un orgullo para el pueblo japonés”, aseguró.

Pero que Japón sea pacifista no implica que los países de su entorno sigan ese camino. El embajador alertó sobre “el crecimiento de la tensión en el mar de China”, citando casos concretos como el choque de barcos chinos y vietnamitas, la disputa entre Filipinas y el gigante asiático por el atolón de Scarborough o la intromisión de barcos chinos en aguas japonesas.

La situación de Japón en esta encrucijada queda perfectamente resumida en palabras del propio embajador: “Frente al armamento que posee China —armas nucleares, portaaviones, misiles balísticos…—, Japón […] sólo puede poseer armas defensivas por su constitución”.

¿Se debe mantener la ideología pacifista a veinte minutos de China en un Shengyang J-31? Parece un riesgo difícil de asumir. Pero, recuerden, el pacifismo no es sólo una ideología para Japón. El pacifismo es la base de su estado, de todo su sistema. ¿Qué riesgos conllevaría abandonar esta doctrina? Koshikawa busca una solución en la cooperación internacional. “La declaración conjunta de Japón y España menciona el compromiso de cooperar en el mantenimiento del orden en el mar”, recuerda.

“Confío en que en este encuentro académico se interesen aún más en Japón”, dice hacia el final de su intervención. La política se hace a un lado y deja paso al conocimiento. Los asistentes aplauden, Koshikawa hace una reverencia y, mientras, los tambores siguen sonando y los J-31, volando.

Alejandro Santos Benedí