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domingo, 2 de octubre de 2016

Rajoy tiene el poder

Todos hemos visto lo que ha ocurrido en el PSOE en esta última semana. Siete días atrás, hablábamos de si Pedro Sánchez intentaría formar Gobierno con Podemos y Ciudadanos o, incluso, con Podemos y el apoyo de los independentistas. Ahora Sánchez ha dejado la secretaría general, el partido está descabezado y solo se vislumbra un vencedor claro: Mariano Rajoy.

Porque solo él tiene la oportunidad de presentarse a una sesión de investidura, pero también tiene la oportunidad de no hacerlo y llevarnos a unas terceras elecciones que el PSOE no puede afrontar. ¿Quién sería el candidato? ¿Quién redactaría el programa? ¿Quién decidiría con qué partidos se pacta y cuáles no? ¿Qué campaña harían las federaciones sanchistas y las susanistas? Unas elecciones destrozarían al PSOE en estos momentos, pulverizaría su suelo electoral y elevaría a Unidos Podemos como primera fuerza de la izquierda.
atresmedia

Los nuevos dirigentes socialistas conocen esta situación pero lo realmente grave para ellos es que los viejos dirigentes populares, también. Rajoy conoce el enorme poder de negociación que tiene en estos momentos, sabe que de él depende que el PSOE sobreviva al año 2016 o no.

Es su momento para exigir todo lo que lleva pidiendo desde las elecciones del 20 de diciembre del año pasado: gobernar con tranquilidad. No depender de grandes pactos con varios partidos para sacar adelante sus políticas, tan solo de los votos del PSOE. Descartada la gran coalición —¿quién elegiría qué socialistas son ministros junto con los populares?—, Rajoy pedirá, como adelanta hoy El Mundo, apoyo en la investidura y en los presupuestos.

Paradójicamente, esta situación también perjudicará enormemente al PSOE. ¿Quién va a votar a un partido secuestrado por el PP? Los críticos quieren responder a esa pregunta con el liderazgo de Susana Díaz y con el paso de los meses para que se calme la situación. Pero no cuentan con la que ahora es la piedra angular del partido: los militantes.

Dejando a un lado la conveniencia moral de que un partido celebre primarias o no, el PSOE decidió celebrarlas. Y ese no es un proceso que se pueda revertir. Díaz evita un congreso federal con primarias como la peste, porque sabe que después de este golpe que han dado, la militancia no la va a apoyar. Su única oportunidad es que, por la situación excepcional que vivimos, el partido le de el liderazgo sin el voto de los militantes. Otra opción es que se celebre un congreso en el que solo ella sea la candidata. 

Después, se supone que, de alguna manera que yo aún no he alcanzado a ver, Susana hará cambiar de opinión a los militantes cabreados y a los votantes desencantados y revertirá el proceso a la baja que el PSOE inició con Rubalcaba. Un sueño.


Mientras tanto, el PP, Podemos y Ciudadanos se frotan las manos, el PSOE sabe que tiene que jugar con enorme maestría las cartas que le quedan. El problema es que aún no han visto que ya han quemado la baraja, el tapete, la mesa y el edificio entero.

martes, 21 de junio de 2016

Ha llegado el momento de que el PSOE se haga mayor

Crecer es aprender a despedirse, como Risto Mejide. El PSOE es el partido más antiguo de la democracia pero, para ser sinceros, todos los partidos han mutado desde el 15M, desde que despertamos del sueño de la burbuja inmobiliaria y aprendimos a mirar a la cara a la corrupción, al despilfarro, a los desahucios… desde que aprendimos que ser un ciudadano libre también implica ser un ciudadano con obligaciones. 

El nuevo PSOE —que no por nuevo tiene que estar formado por personas jóvenes— ha incorporado elementos de esa democracia que buscamos a su ideario, como las primarias o las consultas a la militancia. Elementos importantes, pero estéticos todavía, puesto que ya hemos visto que, cuando las primarias arrojan un resultado que no gusta al aparato, se pueden anular y a volver a empezar. Y si no que le preguntan a Tomás Gómez o a Antonio Miguel Carmona.

Este maquillaje aporta una pátina de modernidad al PSOE, es cierto, pero el partido aún viste pantalones cortos porque no ha resuelto un problema fundamental: aún no ha decidido qué quiere ser. Hay dos posibilidades, por un lado, admitir que la izquierda se ha fragmentado, que ya no volverán a ser primeros o segundos para siempre y convivir con Podemos para que no gane la derecha, aún perdiendo poder e ideario.

La otra opción es luchar, aunque el partido se hunda por el camino y a pesar de que la derecha pueda gobernar por ello; pero luchar para acabar con Podemos y sus partidos afines y recuperar el territorio de la izquierda. Porque esa es la única manera de que la socialdemocracia acabe gobernando en solitario en el futuro.

Decidir es una de las facetas más difíciles de la edad adulta. A ninguno nos gusta tomar decisiones, porque sabemos que todas acarrean ventajas e inconvenientes y porque nunca sabemos cuáles son las consecuencias. Decidir nos asusta, nos aterra. Siempre es mucho más fácil no decidir, como hace Mariano Rajoy, o dejar que te manden, como se hace en las dictaduras. Pero un adulto no puede ser súbdito, un adulto debe ser libre. Y el PSOE tiene el potencial para ser adulto.

Entre los dirigentes del PSOE que quieren convivir con Podemos —lo cual no significa que no se le ataque, ojo, sino que se admita su validez como partido y se le mire de igual a igual— se encuentran Pedro Sánchez, Ximo Puig o José Luís Rodríguez Zapatero. Sánchez quiso pactar con Pablo Iglesias para su investidura, Puig ha recibido el apoyo de Podem y Compromís para ser Presidente de la Comunidad Valenciana y Zapatero aconseja a Iglesias y se reúne con él.

El bando contrario, el que quiere liquidar a Podemos, está liderado por Susana Díaz y entre sus filas se encuentran socialistas como Alfonso Guerra o José Bono. Todos ellos se han mostrado especialmente beligerantes, tanto en campaña como anteriormente, contra el partido de Pablo Iglesias.


Esta batalla se resolverá con una renovación del comandante en jefe. Pero no solo por cambiar la cabeza se habrán acabado los problemas. Harán falta, además, dos condiciones: que el nuevo secretario general —o secretaria— sea miembro de una de las dos facciones y que los perdedores se sometan a los vencedores para caminar juntos. Esta vez, con pantalones largos.

domingo, 3 de abril de 2016

La pinza a la que teme Ciudadanos

Decir esto no es muy profesional, pero todo el mundo me entiende cuando digo que a veces las buenas ideas salen con unas cervezas en la mesa. El otro día hablaba con mi amigo Nacho, simpatizante del partido naranja, sobre qué puede pasar si se repiten las elecciones y llegamos a una conclusión que le cambio la cara: encontramos el gran peligro para Albert Rivera.

Para que el partido naranja se hunda solo son necesarios dos ingredientes con nombres propios, aunque estos son difíciles de conseguir: Susana Díaz y Cristina Cifuentes.

En primer lugar, el asalto de Díaz al PSOE nacional ya parece estar más que claro. Medios como ABC, El Español, el Periódico, o laSexta ya hablan de la posibilidad abiertamente, sus compañeros del sur destacan que es “lógico” que se presente y en El Mundo afirman que “históricos del PSOE confían en Susana Díaz como relevo”, sin citar nombres. 

A pesar de ello, Pedro Sánchez está consiguiendo amarrar su cargo y ayer convenció a sus colegas de partido para aplazar el congreso en el que se elegirá al próximo Secretario General hasta que se haya formado Gobierno.

El pleno de investidura fallido de Sánchez tuvo lugar el 2 de marzo, por lo que el límite para elegir Presidente del Gobierno es el 2 de mayo, dos meses después. Esto quiere decir que, salvo que el PSOE explote en los últimos días de abril y se proponga a Susana Díaz como candidata sin pasar por primarias, la presidente de Andalucía no llegaría a tiempo para ser elegida Presidenta por el Congreso, pero sí para ser la candidata a unas elecciones anticipadas.

¿Cuál es la virtud de Susana Díaz? Puede atraer al votante socialista moderado que se ha ido a Ciudadanos. Quizá por eso el líder naranja en Andalucía, Juan Marín, ya ha advertido que si Díaz se va a Madrid, el pacto de gobierno entre ellos dos se rompería.

En segundo lugar tenemos a Cristina Cifuentes. Su caso es más complicado ya que tiene que afrontar varios problemas: el primero, el gran poder de Mariano Rajoy y el inmovilismo de la cúpula del partido. Aunque las juventudes del PP empiezan a enfadarse y algunos exlíderes ya han alzado la voz, Rajoy tiene bien atados a sus lacayos. Solo su dimisión podría desencadenar un proceso sucesorio, ya que no existe el aliciente de alcanzar la Moncloa porque el PSOE no les va a votar en una sesión de investidura.

Otro problema de la madrileña es que no es la única aspirante al puesto: Soraya Sáenz de Santamaría y Alberto Núñez Feijóo también son eternos candidatos a alcanzar la presidencia del partido. Ellos dos son más cercanos a Rajoy y esto les facilitaría la sucesión; quizá por ello Cifuentes siempre se ha mostrado partidaria de las primarias.

La única baza que puede jugar Cristina es, precisamente, la falta de democracia en su partido. No tener que pasar por las engorrosas primarias permitiría al PP de Cifuentes mostrarse como un partido sólido y unido mientras sus antagónicos del PSOE se enfrentan entre ellos mismos.

Como Díaz, Cifuentes es moderada para su electorado y, de nuevo, pescaría votos en las mismas aguas que Ciudadanos. Así pues, con estas dos dirigentes, el PP y el PSOE podrían ver un incremento en sus resultados a costa del partido de Albert Rivera, que lo tendría muy difícil para mantener su posición en el Parlamento.


Sin embargo, esta pinza puede llegar a convertirse en una trampa, ya que estos dos relevos no afectarían al electorado de Podemos y el resto de partidos tienen una presencia muy pequeña como para que una variación en sus resultados sea determinante. Por tanto, si Podemos no varía esencialmente sus resultados, la única solución posible para formar gobierno sería una gran coalición PP-PSOE. ¿Sería más sencilla con Cifuentes y Díaz al mando?

viernes, 26 de febrero de 2016

Tensión y dudas a 12 horas de la votación del PSOE

Ciudadanos propuso cinco puntos que casi cualquier partido podía aceptar como condición para pactar con el PSOE y como reclamo para la abstención de Podemos: la supresión de los aforados, la reducción a la mitad de las firmas necesarias para presentar Iniciativas Legislativas Populares, la despolitización de la justicia, la limitación de mandatos del Presidente del Gobierno y, por último, la eliminación de las Diputaciones Provinciales.

Es este último punto el que puede dar problemas en la consulta a la militancia socialista que está teniendo lugar ahora mismo por Internet y que comenzará mañana de forma presencial. Por supuesto, los diputados socialistas provinciales están en contra del acuerdo —esto era previsible—, pero no son los únicos. La federación andaluza, capitaneada por la aspirante al poder Susana Díaz, también está en contra de la eliminación de estas entidades.
Europa Press

No se preocupen, porque el portavoz del PSOE en el Congreso, Antonio Hernando, ya ha hablado en RNE para defender las diputaciones que proponen eliminar. Hernando ha hablado sobre lo fundamentales que son, sobre la importancia de su labor… En otras palabras, ha hablado para tranquilizar a los sectores críticos del partido que podrían boicotear la votación.

Pero esta no es la única contradicción entre los dos partidos que, en teoría, han firmado el mismo acuerdo. La reforma laboral es otro punto caliente. El PSOE ha defendido en las últimas horas que, aunque la palabra derogación no aparece en el pacto, lo están haciendo “de facto”. Sin embargo, hoy mismo Albert Rivera ha negado que la polémica ley se vaya a eliminar. “En el documento no se habla de derogación de la reforma laboral. Quien lo dice es que no se lo ha leído”.

Los militantes del PSOE ya deben de tener un lío bastante grande en sus cabezas sobre qué aparece y qué no en el acuerdo, pero la dirección socialista tampoco les pone fácil la tarea. La pregunta a la que están respondiendo en estos momentos reza:

“El PSOE ha alcanzado y propuesto acuerdos con distintas fuerzas políticas para apoyar la investidura de Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno. ¿Respaldas estos acuerdos para conformar un gobierno progresista y reformista?

¿Quiénes son esas “fuerzas políticas”? ¿Si Ciudadanos no era más que las Nuevas Generaciones del PP —así los calificó Pedro Sánchez— cómo se va a constituir un gobierno progresista y reformista con ellos?


En el fondo, da lo mismo. Si Podemos y PP mantienen su palabra y votan “No”, la investidura no saldrá adelante y será necesario llegar a acuerdos con más partidos. ¿Se hará otra consulta o con esta primera ya nos vale? Y si Podemos sigue en sus trece y el PP acaba absteniéndose para facilitar un Gobierno, ¿los militantes no tendrán nada que decir? ¿Se les consultará también si quieren llegar al Gobierno gracias al PP? Y si es el Partido Popular el que mantiene su negativa, ¿por qué no se pregunta si prefieren un pacto de izquierdas o repetir elecciones?

sábado, 30 de enero de 2016

Sánchez contra el reloj

Hoy el PSOE ha reunido a su Comité Ejecutivo Federal (CEF), el máximo órgano que le marca las líneas rojas al Secretario General, Pedro Sánchez. Lo lógico sería que este organismo le otorgase a su jefe todos los instrumentos necesarios para alcanzar acuerdos y echar a Rajoy del Palacio de la Moncloa, ya que ese era el objetivo principal de los socialistas para el 20D. ¿Es eso lo que realmente han hecho?

Recordemos que para que Sánchez consiga el apoyo del Congreso de los Diputados y pueda formar Gobierno necesita el apoyo de Podemos e IU y, o bien la abstención de Ciudadanos, o bien el voto favorable del PNV y la abstención de los independentistas catalanes. El CEF ha impedido que Sánchez obtenga el apoyo de CIU o ERC y Susana Díaz, Javier Fernández y Javier Lambán están en contra de gobernar gracias a la abstención de los separatistas.
@sanchezcastejon

Eliminando la segunda posibilidad para formar un Gobierno, solo nos queda el entendimiento con Ciudadanos. Los últimos ya han dicho que no pactarán si Podemos está en el acuerdo y la desconfianza de algunos socialistas históricos hacia el partido de Pablo Iglesias es de sobras conocida. Demasiado complicado, ¿verdad? Lo es. El fracaso de las negociaciones entre estos partidos llevaría a elecciones anticipadas y, en ese caso, ¿quién sería el candidato del PSOE?

Sánchez quería posponer esta decisión hasta el 17 de junio, es decir, después de esas posibles elecciones que se celebrarían en primavera. Sin embargo, los barones han hablado y Ferraz ha claudicado. Las primarias serán el 8 de mayo y doce días después el nuevo Secretario General (o la nueva) será proclamado (o proclamada).

Es decir, que en el caso de que el capitán de los socialistas no consiga poner de acuerdo a Podemos y a Ciudadanos —algo muy probable—, tendrá vetada la otra opción posible para formar Gobierno: el pacto de izquierdas. Sánchez podría actuar en contra de los barones pactando con Podemos, IU y PNV y aceptando la abstención de DiL y ERC, pero se desataría la guerra en el partido y podría haber una revolución contra Sánchez para colocar a Susana Díaz en su lugar.

¿Quién puede, pues, llevarle la contraria a los líderes regionales? La militancia. La misma militancia que puso a Sánchez en el puesto que ocupa puede salvarle ahora. ¿Sería capaz Susana Díaz de enfrentarse a sus propias bases? Imposible. Pedro lo sabe y, por ello, consultará con las bases cualquier acuerdo de Gobierno.


Sánchez ha conseguido adelantar a sus enemigos socialistas, pero ahora debe enfrentarse al único adversario al que nunca podrá vencer: el tiempo. La única posibilidad de asegurarse totalmente la reelección como líder del PSOE el 8 de mayo es llegar a esta fecha siendo Presidente del Gobierno, ya sea este moderado o de izquierdas. Como dijo Pablo Iglesias, Tic, Tac…

domingo, 20 de diciembre de 2015

La diferencia entre ganar y vencer

@sanchezcastejon

Las cosas, como son. El PSOE ha soportado la presión de los dos partidos emergentes que le atacaban por la derecha y por la izquierda y ha logrado superar en unos 300.000 votos a Podemos. Se temía qué podía pasar si Podemos era segunda fuerza en votos pero tercera en escaños. ¿Quién sería el presidente? Esa duda ya no tendrá que ser resuelta porque los socialistas han luchado contra las encuestas y se han mantenido en la segunda posición.

Pero eso no significa que Pedro Sánchez vaya a ser el próximo Presidente del Gobierno, al menos no en el corto plazo. Es la primera vez en nuestra historia que nos levantamos sin saber quién va a vivir en La Moncloa. 

Porque la caída del bipartidismo –que apenas ha alcanzado el 50% de los votos– tiene una parte muy buena: la pluralidad va a llegar a la política de nuestro país, los pactos serán necesarios y se abren posibilidades como que el Parlamento controle de una manera eficiente al Ejecutivo y que, incluso, le plantee una moción de censura en caso de que sea necesario.

Pero no nos engañemos, también hay desventajas. ¿Quién será capaz de formar Gobierno? Y mientras duren la negociaciones, ¿quién controla el país? ¿Cuánto tiempo podemos estar con un Gobierno en funciones?

Sánchez es, en teoría, el que está mejor posicionado para capitanear España durante la próxima legislatura. La suma PSOE y Podemos alcanza los 159 escaños con los que, aún necesitando a uno o dos partidos más, podrían gobernar mediante la geometría variable. Como lo hizo Zapatero. Pactando cada ley para que pase el corte del Congreso de los Diputados. 

Sin embargo, Podemos no está formado solo por el partido morado. Compromís, Barcelona En Comú y las mareas gallegas han aportado una gran parte de los diputados que han encumbrado a la izquierda a la tercera posición. ¿Querrán ellos al líder socialista como Presidente? Es más, ¿querrán los socialistas gobernar a cambio de ser apoyados por los 'populistas'?

Al otro lado del tablero electoral, un pacto PP-Ciudadanos alcanzaría los 163 escaños. Son más que los del bloque contrario pero, ¿con quién puede pactar el PP? Durante estos últimos cuatro años se ha estado ganando enemigos por todas partes. Ha aprobado leyes sin consensuarlas con la oposición y ha despreciado al parlamentarismo. Tan solo los nacionalistas moderados como el PNV o incluso Coalición Canaria podrían apuntarse, pero Ciudadanos es el ariete principal contra los nacionalismos.


Es responsabilidad del líder socialista erigirse como el político capaz de aunar a varios partidos si quiere ser el próximo Presidente del Gobierno en un sistema fragmentado y con unos votantes mucho más observadores y críticos que anteriormente. Pedro Sánchez ha logrado ganar, pero aún no ha vencido.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Todos contra Sánchez

  • El PSOE, en peligro de extinción
periodistadigital.com

Guerra. Esa es la palabra que mejor describe la campaña electoral en estos momentos. Guerra contra el que, aparentemente, es el rival más débil: el PSOE de Pedro Sánchez. Sus malas actuaciones en los dos últimos debates (el de El País y el de Atresmedia) han abierto la puerta al resto de partidos para intentar eliminar a los socialistas de una vez por todas.

Por un lado tenemos a Podemos. El partido morado casi ha acabado con Izquierda Unida, que incluso ha tenido que cambiar su nombre para esquivar los resultados penosos que obtuvo en las elecciones autonómicas, en las municipales y en las catalanas. 

Ahora su objetivo es el PSOE. Los podemitas atacan sin piedad por el flanco izquierdo, el que en estos momentos está más débil por la posición moderada de Sánchez. Sus patinazos centroderechistas, como insinuar que no derogaría toda la reforma laboral, y su incapacidad para distanciarse del Partido Popular han propiciado una huida hacia el partido de Pablo Iglesias.

Por el flanco derecho tenemos a Ciudadanos, el partido que es, según las últimas encuestas, el más cercano al centro ideológico, al lugar donde se ganan las elecciones en España. Su líder, Albert Rivera, es el mejor valorado y sus pactos con el PSOE en Andalucía le dan una imagen de socialdemócrata europeo que compite directamente con la de Pedro Sánchez.

Por último, el PP sabe que no obtendrá muchos votos de las filas exsocialistas, pero la tentación de debilitar a su rival más fuerte es muy grande. Divide y vencerás. Porque mientras la oposición a Mariano Rajoy se esté peleando, el Presidente del Gobierno se hace más fuerte. Esta es la única explicación posible a que, según la Cadena SER, los populares diesen como ganador del último debate a Pablo Iglesias –siempre en privado, por supuesto–.


Sánchez está notando la presión, lo demostró desgañitándose en este mitin mientras exponía, otra vez, los logros de los anteriores gobiernos socialistas. ¿Cómo no se da cuenta de que ese es precisamente el problema? Los votantes no miran al pasado, miran al futuro. Buscan candidatos carismáticos que les expongan propuestas que mejorarán sus vidas, no historiadores que les recuerden épocas mejores. El voto se consigue con ilusión, no con melancolía.

¿Cuál es la solución para el Partido Socialista? ¿Cómo puede darle la vuelta a esta situación? La realidad es que lo tiene muy difícil a nueve días de las elecciones. Si otros partidos con mejor imagen y sin errores en su pasado ocupan la izquierda y el centro, ¿qué espacio le queda al PSOE? 


Puede que la causa se sitúe en las primarias del partido. Aquellas que ganó Pedro Sánchez por, entre otras razones, ser el único candidato que se negaba a la celebración de un referéndum soberanista en Cataluña. Si un candidato de izquierdas hubiese tomado el control del partido, sus militantes de centro se habrían escapado, pero habrían conseguido mantener a aquellos verdaderos izquierdistas que votaron con ilusión a Felipe González en el pasado. Podemos sería un partido minoritario o incluso ni existiría. Pero no podemos cambiar la historia. Las elecciones están a punto de celebrarse y el PSOE tendrá que pagar por sus errores.

viernes, 16 de octubre de 2015

Temporada de fichajes 2015

  • Irene Lozano deja UPyD y se presentará por el PSOE

Cuando la periodista Carmen Moraga le pregunta a Irene Lozano cuáles son sus motivos para trabajar ahora para el PSOE, la diputada madrileña responde con un contundente “porque me ha llamado Pedro Sánchez”.

Los tiempos en los que una persona se afiliaba a un partido por sus ideas han terminado. Esta situación tiene su parte mala y su parte buena. Por un lado, el diputado o la diputada que se cambia de partido puede transmitir la imagen de que no tiene muy claros sus ideales y que, por tanto, no sabrá defenderlos bien —la situación empeora cuando se trata de luchar por los principios del partido y no solo por los propios—.
Fuente: El Confidencial

Sin embargo, la libertad de poder cambiar de posición acaba con la imagen de obediencia canina a los designios de los dirigentes del partido, de vivir con la cabeza gacha y sin libertad individual para decidir qué puedes pensar. El “tú estás aquí para pulsar el botón del sí o el del no, pero no puedes decidir cuál” se está agotando.

Apartando las numerosos declaraciones de Irene Lozano criticando al PSOE —la labor de Maldita Hemeroteca es impresionante—, ¿es posible que siga trabajando, de la misma forma que lo ha hecho hasta ahora, en su búsqueda de la “regeneración democrática” estando en el PSOE y no en UPyD? Y si es así, ¿cuál es la diferencia entre estar en un partido o en otro? ¿Si le hubiese llamado Mariano Rajoy o Alberto Garzón en lugar de Pedro Sánchez, habría aceptado igualmente?




Este es el segundo fichaje de los socialistas tras la incorporación de la comandante Zaida Cantera —que, por cierto, consiguió llevar su caso de acoso al Congreso gracias a Irene Lozano y, por el camino, dar fama nacional a la diputada—. Para el acomodo de la militar en la lista electoral por Madrid, ya fueron necesarias operaciones quirúrgicas que no molestasen en exceso al PSM. Lo mismo ocurrió con Eduardo Madina. Lozano es madrileña, por lo que, en caso de presentarse por esta circunscripción, podría ocupar el puesto número ocho, según El Español. Esto desplazaría a Ángeles Álvarez, que ya era la socialista madrileña más adelantada en la lista —por delante de ella están una catalana, Meritxell Batet, una castellano-manchega, Luz Rodríguez, y la comandante Cantera, que es independiente—.

La federación socialista de Madrid es una de las más convulsas del país, como hemos podido ver en sus primarias. Entre la estrategia de fichajes de Pedro Sánchez que, de manera inevitable, desplaza a miembros históricos del partido a los puestos más bajos, y la pérdida de escaños que se espera, la batalla por mantenerse en el Congreso está más caliente que nunca.


Como siempre, todo dependerá de qué ocurra el día de las elecciones. Si el PSOE consigue los suficientes escaños como para alcanzar la Presidencia, la estrategia de fichajes será tildada de éxito. En caso contrario… bueno. En caso contrario, prepárense para ver una buena carnicería.

domingo, 4 de octubre de 2015

Listos y listas

  • Los partidos políticos eligen a sus candidatos para el Congreso

El número de partidos políticos relevantes en España ha aumentado, pero los escaños del Congreso de los Diputados siguen siendo los mismos: 350. 350 asientos que deberán ser repartidos, según parece, entre cuatro grandes partidos nacionales y varios grupos nacionalistas más pequeños. Pero, ¿hay sitio para todos?

Según varios medios como El Huffington Post, ABC, El Confidencial o InfoLibre, los políticos con más problemas para montar este puzzle serían Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Mariano Rajoy.
Creative Commons

Iglesias se enfrenta a un grave problema: cómo incluir a gente de fuera en unas listas para las que ya se han hecho primarias. Los diferentes candidatos del partido morado se posicionaron en puestos superiores o inferiores en función de los votos que recibieron —una votación cuestionable ya que solo votaron el 15,8% de los militantes—. 

Pongamos como ejemplo Madrid. El equipo de Pablo Iglesias para esta comunidad tiene 9 nombres, es decir, una cuarta parte de los 36 escaños madrileños en el Congreso. Si entre el PP y el PSOE se llevasen, aproximadamente, la mitad de los escaños, Podemos e IU —o la marca bajo la que se presente— competirán entre sí y contra Ciudadanos por la otra mitad. Colocar a una persona más en la lista morada implicaría que otra, avalada por la militancia, tenga que ver peligrar su puesto. Y, entonces, ¿para qué se celebraron las primarias?
Creative Commons

Por otro lado, Pedro Sánchez también batalla por colocar a los nombres de su gusto en el Parlamento. En el caso de los socialistas, deben afrontar un problema que no tenían anteriormente: las listas cremallera. Hombre-mujer-hombre-mujer. Mujer-hombre-mujer-hombre. Sin excepciones. Esto provoca varios quebraderos de cabeza, como la provincia por la que presentar al rival Eduardo Madina. Patxi López, uno de los posibles ministros en la Administración Sánchez, ocupa ahora su circunscripción natal: Bizkaia. Madina se tendría que conformar con la tercera posición, puesto que es casi imposible obtener hoy por hoy. 

Tras proponerle provincias como Álava o, según ABC, Sevilla, gracias a su amistad con Susana Díaz, el diputado vasco pidió acomodo en Madrid. Sánchez ha acabado cediendo, en detrimento de Manuel de la Rocha, hombre al que quería en su gobierno. La imagen de unidad es más importante que las personas, según parece. Este movimiento no ha sentado nada bien en el PSM, que también se queja por la incorporación de la catalana Meritxell Batet como número dos y de la mediática excomandante Zaida Cantera como número seis. ¿Qué dirá de todo esto Irene Lozano, la diputada de UPyD que se dejó la piel en ayudar a la militar en su caso de acoso?
Creative Commons

Por último, Mariano Rajoy afronta la inevitable pérdida de escaños que se avecina al mismo tiempo que debe alojar a nuevos altos cargos del PP, dirigentes territoriales, nuevos ministros y secretarios de Estado. Pero no olvidemos el Rajoy Style. Que nadie se espere ninguna información hasta que se convoquen las elecciones porque no la va a obtener. Para Mariano, los problemas se acaban pasando solos y, mientras tanto, la ciudadanía debe permanecer ciega y sorda.


Con lo sencillo que resultaría realizar primarias limpias y honradas y dejar que cada cual se gane con su trabajo su puesto en el Congreso, ¿nadie va a emplear este sistema? Los caminos para alcanzar el poder son oscuros y pedregosos. Nadie está dispuesto a ceder ni un centímetro del territorio que ha conquistado durante años. Sin embargo, los ciudadanos van a realizar una extensa limpieza este 20D. Y lo peor es que solo sobrevivirán los dinosaurios políticos que más terreno le quitaron al compañero, los gladiadores con más manchas de sangre.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

España, estado (a)confesional

  • El PSOE de Zaragoza mantiene la obligación de todos los concejales de acudir a “actos solemnes”
Fuente: elblogdecha.com

Pedro Sánchez propuso derogar el concordato con la Iglesia Católica hace un año. Rubalcaba hizo lo mismo en 2013. Zapatero tuvo dos legislaturas para hacerlo y… no ocurrió nada. Solo un diputado del PSOE propuso en 2008 revisar los acuerdos con la Santa Sede que firmó Franco en 1953. Fue José Antonio Pérez Tapias. El mismo Pérez Tapias que —la vida te da sorpresas y es una tómbola, tom, tom, tómbola— en 2014 intentó alcanzar la secretaría general del partido.

Pero a pesar de estos grandes intentos y esfuerzos de los socialistas por acabar con los privilegios de la Santa Sede en nuestro país —nótese la ironía, por Dios—, siempre han tenido que lidiar con uno de los, hasta hace poco, pesos pesados del partido que seguía muy vinculado con sus creencias y que, ya de paso, nos vinculaba a todos los demás: el exministro y exalcalde de Zaragoza Juan Alberto Belloch.

Como ejemplo ilustrativo retrocedamos a 2012, momento en el que el PSOE gobernaba la capital maña con el apoyo de Chunta Aragonesista e Izquierda Unida. Este último partido pidió que se retirase el crucifijo del salón de plenos que presidía todas las reuniones y que, ya entonces, era un símbolo de las firmes creencias del alcalde. Los nacionalistas y los comunistas votaron a favor y el PP votó en contra. Todos los concejales socialistas se abstuvieron menos uno. Fue Belloch, claro, que votó con el PP y consiguió que el crucifijo se quedase en su lugar. Y así sigue ocurriendo, por ejemplo, en las juras del cargo de los ministros, donde sus señorías se arrodillan delante de la Biblia y de la cruz. Como si no representasen también a musulmanes, judíos o ateos. Como si no les hubieran votado musulmanes, judíos o ateos.

¿Habrá cambiado esta situación con la llegada de Podemos a la política nacional y con la pérdida de las grandes alcaldías? ¿Se habrá radicalizado el PSOE hasta convertirse en una panda de ateos peligrosos quemacruces? Este mismo lunes, Zaragoza en Común, partido de izquierdas que gobierna Zaragoza desde junio, propuso suprimir la obligación de los concejales del ayuntamiento de acudir a los “actos solemnes correspondientes” y representar en ellos a los zaragozanos y zaragozanas que les votaron. Que vayan si quieren, eso no se lo va a impedir nadie, pero que lo hagan a título personal.


Sin embargo, el PSOE zaragozano de Carlos Pérez Anadón intentó salvar dos fiestas de esa reforma: la Ofrenda de Flores y San Valero. Aceptamos que no se puede mezclar la política con la religión, pero no en todo, tampoco nos vamos a volver locos. Esta enmienda fue rechazada, los socialistas votaron en contra y cayó toda la reforma. El reglamento sigue como estaba. Solo Ciudadanos apoyó al alcalde, Pedro Santisteve. Y es que la  católica sombra del exalcalde Belloch es alargada y densa.

martes, 15 de septiembre de 2015

Animales

  • Muere el Toro de la Vega a pesar de las protestas


Muerte de Rompesuelas, Toro de la Vega 2015 from PACMA TV on Vimeo.


Un año más. Un año más los vecinos de Tordesillas han soltado a un toro por las calles de su pueblo. Un año más le han dado unos metros de ventaja para que se aleje y llegue a la vega. Y un año más cientos de animales le han seguido con lanzas y han competido por matarlo. A ver quién la tiene más grande. Y estos energúmenos, sin conocer cómo asesinar a un animal debidamente, han empezado a clavarle lanzas. Hasta que uno de estos salvajes ha acertado, por casualidad o por misericordia divina, en el corazón del astado. Rompesuelas, así se llamaba la víctima, ha terminado de desangrarse y ha caído muerto. Y el verdadero animal ha vuelto a Tordesillas a hombros y vitoreado por sus congéneres. Todo para acabar celebrándolo en el bar —se han llenado todos los de la localidad, según el periodista J. J. Gálvez— tomando un vino. A la salud de Rompesuelas. Joder, qué bien nos lo hemos pasado. ¿Has visto cuando el bicho ha empezado a escupir sangre por la boca? ¿Y cuando ha caído agonizando? Eso ha sido la hostia, coño.

Afortunadamente para todos, sigue habiendo gente dispuesta a que le partan la cara por las causas justas. Como los animalistas que han acudido a Tordesillas para intentar evitar, en vano, la celebración del torneo. Los animales volvieron a demostrar su condición y soltaron al toro, que en ese momento ya había perdido entre 30 y 50 kilos por el viaje desde Badajoz, antes de que la zona fuera desalojada de manifestantes. Podía haber acabado en tragedia —otra—, especialmente teniendo en cuenta que uno de los animalistas se encontraba encadenado e indefenso. Igual de indefenso que el periodista de Telecinco que cubría el evento y fue agredido por hacer su trabajo, informar de las más horrendas y vergonzantes caras de nuestra sociedad.


Y, más allá de los activistas que dejan de lado sus quehaceres para luchar por lo que creen, ¿quién más puede detener esta atrocidad? Nuestros políticos. Acabáramos. El alcalde de la localidad, José Antonio González Poncela, es miembro del Partido Socialista. El mismo PSOE que dirige Pedro Sánchez, que ya se manifestó en contra del Toro de la Vega. El ecofriendly y defensor de los animales Pedro Sánchez. ¿Por qué no expedienta a su alcalde ante semejante espectáculo? ¿Por qué no expulsa de su partido a este animal que acepta y promueve el torneo? Porque, como ha explicado hoy su portavoz Antonio Hernando, cuando estén en la Moncloa aprobarán una Ley contra el Maltrato Animal que impedirá su celebración. Vamos, que a mí que se torture a un animal inocente me viene a dar lo mismo, pero si me votas lo prohibo. Puedo esforzarme por que no se celebre ahora. Podría haber intentado realizar algo, lo más mínimo, para impedir que Rompesuelas sea asesinado a lanzazos. Pero no lo voy a hacer gratis, no soy tan animal.